¿FUE FRANCMASÓN NAPOLEÓN?

Traemos hoy a Memoria Masónica un artículo publicado recientemente por Guy Chanssagnard. Tuve acceso a él, si no me falla la memoria, hace un par de semanas, a través del blog Gadlu.Info. Quiero desde aquí transmitir mi agradecimiento al autor, pues siendo el tema muy interesante para mí, hasta la fecha no había tenido más acceso a la cuestión que a través de un reportaje de la televisión francesa -también bastante reciente- que conservo como oro en paño y que igual un día me animo a traducir.

Sin más, les dejo con el texto que plantea el interrogante tantas veces repetido: ¿Fue francmasón Napoleón?

El teniente segundo Bonaparte habría sido iniciado como francmasón en Valence, en 1785 (nada menos que a los 16 años de edad) en una logia militar vinculada a su regimiento de artillería. El teniente coronel Bonaparte habría sido iniciado en 1793, en Marsella. El general Bonaparte habría sido iniciado en Malta, en 1798, antes de serlo incluso en Egipto, y fundar una logia en Alejandría junto al general Augereau. Finalmente, el emperador Napoleón I habría sido iniciado en París el 6 de junio de 1805.

Cuántas iniciaciones para un solo hombre si atendemos todos los testimonios y rumores que se refieren a él. No obstante resulta de todo punto imposible, a falta de pruebas escritas irrefutables, determinar de una manera definitiva si Bonaparte o Napoleón fue o no alguna vez francmasón.

A favor de la iniciación abogan una multitud de homenajes rendidos al interesado en las logias del imperio con ocasión de los acontecimientos más diversos. “Napoleón Bonaparte es Masón Escocés. Nuestro Rito tiene en consecuencia cierto derecho a la protección que emana del Trono…” escribe el abad Jean Joseph Bermond d´Alès d´Anduze en 1804, durante una de la Logia San Juan de Escocia.

En 1806, Alexandre Louis Roettiers de Montaleau, importante dignatario del Gran Oriente de Francia, afirma a raíz de la instalación de la Logia Imperial de Caballeros de San Juan de Acre, que “es durante el ataque a esta famosa plaza, que el valeroso Jeanin (venerable) quedó cubierto por las heridas: heridas que hubieran sido mortales si la mano de un genio no le hubiera socorrido. Es la mano bienhechora –añade– de un Hermano, la mano de un general, la mano del Emperador de los franceses, el Gran Napoleón…”

Dirigiéndose al Gran Arquitecto del Universo, el general Joseph Chabran, venerable de la Logia Napoleón Magno, implora: “Protege al Héroe que creaste para reparar los males de Francia, vela por ese perfecto masón y prolonga sus días por el bien de la humanidad…”; estamos en 1808.

En relación con una eventual pertenencia de Napoleón a la Francmasonería, quedémonos también con esta opinión de Robert Ambelain, plasmada en 1966 (Francmasonería de otro tiempo): “Napoleón I fue uno de los primerísimos masones del rito Memphis. Y el Emperador no olvidó nunca que recibió la luz sobre la antigua tierra de las sagradas iniciaciones. Esa es la razón por la que también adoptó la Abeja como símbolo de su reinado junto al Águila. Porque la abeja era en el antiguo Egipto la representación del faraón, mientras que dos alas de águila flanqueaban el sol de Osiris”.

Robert Ambelain se hace eco por su parte de esta confidencia de Napoleón a Josefina: “He consumido mi vida en una sucesión de movimientos continuos que no me han permitido cumplir con mis obligaciones de iniciado de la Secta de los Egipcios”.

En contra de la pertenencia del emperador a la Francmasonería no podemos dejar caer en el olvido las palabras de Louis Constant, su asistente, y del Dr. Barry O´Meara, su médico en Santa Elena. Según el primero, Napoleón habría dicho que las reuniones de los francmasones eran “simples chiquilladas buenas para divertir a chismosos”;  y según el segundo habría afirmado que se trataba de “un montón de imbéciles que se juntan para hacer una buena comilona y unas cuantas celebraciones ridículas”.

Sea como fuere, reconociendo sin dudarlo que los francmasones podían llevar a cabo buenas acciones, y que también podían a través de sus reuniones y actividades controladas ser beneficiosos para el funcionamiento del imperio, Napoleón no dudó en colocar a su parientes más próximos y sus servidores más fieles al frente de la Orden masónica. Así es como nos encontramos con que en el cuadro lógico del Gran Oriente de Francia correspondiente al año 1805 aparecen los siguientes nombres:

Príncipe José Bonaparte, Gran Maestro.

Príncipe Luis Bonaparte, Gran Maestro Adjunto.

Jean Jacques Régis de Cambacérès, Gran Administrador General.

François Étienne Kellerman, Joaquín Murat, ambos mariscales, Grandes Conservadores Generales.

En lo que se refiere a nuevas logias del Gran Oriente de Francia, unas cuantas tomarán como nombre los títulos distintivos de Napoleón, Napoleón el Grande, San Napoleón, Los Amigos o Los Verdaderos Amigos de Napoleón y hasta El Triunfo de Napoleón. El Gran Oriente de Francia administraba únicamente 74 logias en 1800; cuando el imperio llegue a su fin en 1815 extenderá su gestión sobre más de 900.

¿Fue Napoleón Bonaparte iniciado francmasón? La pregunta permanece sin respuesta. Hay algo cierto y reconocido, y es que nunca negó o contradijo tal eventualidad.

Última hora: Es posible que durante la campaña de Italia (1796/1797), el general Bonaparte vio luz durante la noche proveniente del interior de una tienda y levantó la tela; el cubridor, asustado, le dejó pasar al interior del improvisado templo. Información no confirmada…

? Para saber más, leer : Napoléon, empereur franc-maçon (François Collivari, Tallandier, 1986) ; Franc-Maçonnerie d’autrefois (Robert Ambelain, R.?Laffont,1966).

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

EXBANQUERO EUROPEO ACUSA A SIONISTAS DE REALIZAR SACRIFICIOS DE NIÑOS

“Si lees los protocolos de Sión y realmente los estudias y los comprendes, es como leer el periódico de un día cualquiera. Cómo desde su posición de poder definitivo, que se ha convertido literalmente en definitivo, pero eso es sólo porque el pueblo no se levanta por sí mismo. No son conscientes de la realidad.”

(Transcrito de Actuall)

El ex banquero holandés Ronald Bernard ha concedido una entrevista en la que aborda su relación con las élites financieras cuando era un abogado de éxito.

Una relación que fue creciendo hasta que fue invitado a un ritual en el que iban a sacrificar a un nino: “Ese fue el punto de ruptura”, reconoce entre lágrimas.

Bernard era un exitoso abogado y empresario que dirigía un pequeño número de empresas antes de entrar en el mundo de las finanzas. Poco a poco empezó a hacer contactos en este mundo que le advirtieron que si quería triunfar tendría que dejar su conciencia a un lado. 

Según lo cuenta el propio Bernard: “Estuve entrenando para convertirme en un psicópata pero al final no pude”.

En este extracto de la entrevista que concedió a Irma Schiffers, el exbanquero relata como fue introducido poco a poco en estos rituales por personas que profesaban una fe: el luciferismo.

Y cómo ellos trataban al resto de la humanidad como si fuesen ovejas, “parásitos inútiles” que están a su servicio para enriquecerse.

“He visitado estos lugares donde celebraban su ‘santa misa’ con mujeres desnudas y alcohol”

“Para decirlo con cuidado, la mayoría de las personas siguen una religión mayoritaria. Pero estas personas no. Ellos, en su mayoría, eran Luciferinos”.

“Fui a lugares llamados iglesias de Satanás. Así que he visitado estos lugares donde celebraban su ‘santa misa’ con mujeres desnudas y alcohol. Y simplemente me divertía”.

“Pero entonces fui invitado a participar en los rituales de sacrificio con niños, y ese fue el punto de ruptura”.

ENTREVISTA A BERNARD:

Schiffers: Ronald, usted tiene una formación muy sólida en el sector financiero, en gestión de activos y en comercio de depósitos, si no me equivoco. ¿Puede contarnos alguna de sus experiencias? ¿Cuánto tiempo trabajó en ese campo?

Bernard: Bueno, mi experiencia es más complicada de lo que acaba de mencionar. En realidad he sido empresario toda mi vida. La independencia es primordial para mí. Una vez traté de trabajar como asalariado, pero no funcionó. Como empresario he tenido contactos con muchos sectores, entre los cuales se encuentra el mundo financiero.

Todas mis otros negocios como empresario, como mi propia línea de moda para mujeres, la explotación de un concesionario de automóviles y los de importación-exportación me habían involucrado hasta tal punto en la construcción de mi propia fortuna, que intrínsecamente me condujeron hacia el mundo de las finanzas.

Al trabajar en comercio exterior te encuentras con monedas diferentes y hay que acudir al mercado de cambios y utilizar intermediarios. Y uno de estos agentes me dijo una vez: “Ronald, llevo mucho tiempo observándole y siempre está ocupado. Sabemos que gana dinero, pero ¿cuál es su objetivo?” Y le respondí: “El único objetivo que tengo como empresario es ganar tanto dinero como pueda“. Porque cuanto más dinero tenga, más rápido puedo retirarme, ser libre y, por supuesto, conseguir prestigio social. Básicamente es todo lo que se quiere conseguir en esta sociedad o al menos, eso es lo que pensaba por aquel entonces.

Así que el corredor dijo: “Entonces deje lo que hace ahora, abandone todas sus empresas y empiece a negociar con dinero, introdúzcase en el mundo financiero“. Y así comenzó esa situación que está relacionada con su pregunta original.

El corredor tenía un puesto en el mercado cambiario y negociaba con divisas y depósitos, comerciando con activos para ganar dinero con las diferencias en tipos de interés, y eso implicaba la anteriormente mencionada gestión de activos.

Esos tres aspectos formaban en conjunto un interesante paquete y acepté.

Me dijo: “Muy bien, puede sustituirme, le formaré y le presentaré a los componentes de la red, pero a cambio quiero el 10% de sus ganancias anuales“. Así que básicamente me vendió su lugar en el mundo financiero, pidiéndome que le pagara una comisión del 10%. Y le dije “¡Sí, me parece bien!”

Entonces me respondió: “Hay algo que debe saber. Si no puede olvidarse de que tiene conciencia, congelándola, y no me refiero a 18 grados bajo cero, sino a 100, entonces no se meta en esto.

Schiffers: ¡Vaya!

Bernard: Ese fue el mensaje: “Quiere mucho dinero, puede conseguirlo, le puedo ayudar, pero tiene un gran coste. Porque no puede dedicarse a esto con la conciencia tranquila“. Bueno, me reí del comentario, era joven e ingenuo.

Desde joven, tal y como entré en la vida, dado que mi juventud distó mucho de ser ideal, desarrollé una cierta visión del mundo y de la humanidad.

Schiffers: ¿A qué se refiere? ¿No había amor y calidez en su familia?

Bernard: Mi madre siempre hizo todo lo que pudo para hacernos sentir amados, pero el comportamiento de mi padre fue un obstáculo, lo que nos hizo sentir como si viviéramos en una zona de guerra entre nosotros. No es una situación ejemplar para crecer. Y el ser un niño que había crecido en ese ambiente, me llevó a creer que el mundo y la humanidad estaban lejos de ser ejemplares.

Schiffers: ¿Así que meter su conciencia en el congelador representaba un punto de partida?

Bernard: En parte ya estaba acostumbrado a hacer eso por autoconservación, así que meter mi conciencia en el congelador no era una tarea imposible para mí.

Schiffers: O sea ¿que se convirtió en un mecanismo de supervivencia para usted?

Bernard: Sí, sí. Y mi visión de la humanidad y del mundo que me rodeaba tampoco era exactamente positiva. Sólo pensaba en mí mismo, así es como crecí llevado por mi instinto de conservación y acepté el trato. Lo que significaba, que, lentamente, iba a construir una base de clientes. Y según mejoraban mis habilidades dentro de la red, me iba introduciendo más y más en el mundo financiero. Luego descubres que el mundo es muy pequeño, y sigues notando que incluso cuando todavía trabajaba en importación-exportación comerciando con grano y cosas por el estilo, te das cuenta de que es sólo un pequeño círculo. Y al hablar del círculo del núcleo duro en el mundo financiero no me refiero a la señorita Puri del Banco, sino a los grandes flujos globales de dinero que se usan para comerciar.

Schiffers: Habla de flujos de efectivo a nivel mundial, ¿o sea que no se refiere a los Países Bajos en particular, en donde comenzó a trabajar?

Bernard: Los Países Bajos desempeñan un papel importante en esta historia, pero el mundo no gira a su alrededor. Los Países Bajos forman parte de un gran sistema financiero mundial, en el que trabajan a través del mercado cambiario si desean realizar transacciones oficiales.

Y muchos bancos, que realizan cambio de divisas, reciben ciertos encargos de sus clientes que no son sencillos de realizar.

Entonces surge la necesidad de personas como yo, que éramos los hombres de paja en los que se involucran grandes flujos de efectivo. Utilizamos ciertos artificios financieros, legislación internacional, para mover el dinero de tal manera que todo sea “correcto”.

Así que todos los supervisores, los organismos reguladores que se ocupan de esto en todo el mundo, porque son, que nadie se despierte viendo lo que está pasando, como hace un año o dos, con el escándalo que involucró a Panamá.

Schiffers: Los papeles de Panamá.

Bernard: Sí, entonces…

Schiffers: ¿Evasión de impuestos?

Bernard: Yo lo llamaría eludir impuestos. En una evasión se vulneran todas las normas. En este caso había que eludirlas. Pero al ver lo que pasó en este caso mi primera reacción es decir “no es nada nuevo, estas cosas me aburren” porque es una menudencia con escasa relevancia. Sin embargo, para el ciudadano de a pie es una gran noticia, pero no es nada trascendente. Sin embargo demuestra que hay algo que va mal en el mundo.

Por ejemplo, hay gente en los Países Bajos, de cierta posición, que poseen cuentas bancarias en Panamá, con una legislación que les permite no pagar impuestos en los Países Bajos, lo que es completamente legal. Utilizar ese tipo de estructuras formaba parte de mi trabajo, cuando tuvimos que cambiar divisas hubo cambios, las primeras sanciones a Irak a principio de los años 90 cuando había un boicot a Iraq debido a la guerra que se declaró allí. Y nos enfrentamos a lo que llamamos “dólar iraquí”. Dólares iraquíes, que en realidad eran dólares estadounidenses. El dólar americano tiene una relación directa con el precio del petróleo, lo que lo convirtió en una moneda de comercio mundial respaldada por el petróleo. Mientras que esa conexión se mantenga, el dólar tiene valor. Oficialmente, al pueblo iraquí no se le permitió vender su petróleo debido al boicot. Todo esto en teoría, porque nunca antes se hizo un negocio tan grande con el petróleo, en este caso con descuento, porque aunque oficialmente no se permitía, gracias al descuento todavía cruzaba las fronteras.

Estos dólares, porque la energía siempre se pagaba en dólares, así que había que situar los dólares iraquíes en alguna parte. No podías limitarte a llevarlos sin más al mostrador del Banco debido a todas las regulaciones y los cheques proporcionaban una cierta protección porque el lavado de dinero de origen criminal no era nada por aquel entonces, ahora lo llamamos terrorismo, pero entonces también lo era.

Entonces necesitas a gente que se ocupe del tema. Al ser un testaferro, te invitan a ir un Banco situado en, digamos Alemania, con los sótanos repletos de camiones llenos de dinero.

Schiffers: ¡Guau!

Bernard: Y entonces piensas “Claro, camiones, una empresa de transportes de gran actividad“. “Acompáñeme” y entonces te enseñan que están llenos de dólares hasta arriba. Y te dicen que “tenemos que deshacernos de todo este dinero en efectivo“. De modo que hay que cambiarlos por libras, marcos alemanes o lo que sea, de una forma determinada y enviarlos a tal y tal sitio.

Schiffers: ¿Hablamos ahora de lavado de dinero? O…

Bernard: Bueno, de procesar efectivo. De procesar dinero en efectivo de tal modo que podamos reintroducirlo legalmente en los circuitos financieros.

Schiffers: ¿Esa era su misión?

Bernard: Fue una misión que nos asignaron a mí y a mis colegas.

Schiffers: Ok.

Bernard: Nunca estás sólo en un encargo de ese tipo, porque no se puede trabajar en solitario. No es posible. Todos tenemos en mente al Tío Gilito recogiendo dinero con la pala, que es lo que literalmente tuvimos que hacer en ese caso. Era imposible procesar todo a la vez. Así que hay que encontrar un medio, cuando te encuentras con que la forma predominante de pago es efectivo, en una época en que la mayor parte es digital. Pero tratabas de encontrar un medio de procesar el dinero. Cómo reintroducir el dinero en efectivo en el circuito financiero para que Irak pudiera comerciar con su petróleo sin obstáculo alguno. Porque son los que tienen el dinero. Irak no quiere… mire, antes hablaba del lavado de dinero, pero en realidad se refería al embargo. Irak tenía que atenerse a las reglas y por… en resumen, todo lo que se quiera averiguar acerca de cómo funciona el mundo se puede descubrir siguiendo el rastro del dinero.

Esa es la base, todo el mundo puede decir “bla bla bla”, pero si sigue el rastro del dinero se averiguará la verdad.

Lo mismo vale para esa situación. Así que lo único que Irak y sus socios comerciales querían era evitar cualquier acusación. Porque, para empezar, los socios que lo adquirieron eran los mismos que habían decretado el embargo pero en realidad todos son amigos y están del mismo lado. Todo el mundo piensa que existen polos opuestos en el mundo, los buenos y los malos, pero en la cima de la pirámide no es más que un juego en el que todos trabajan en equipo.

Sin embargo, tienen que atenerse a las normas y reglamentos que ellos mismos han creado para mantener al resto de la sociedad al margen, asegurándose de que no se acerquen a la cima. Tienes que jugar con tus propias reglas. Se trata de asegurarse de que nadie pueda localizarte, a excepción de los propios miembros de la élite, y que nadie de un rango inferior pueda averiguar lo que realmente sucedió. Lo llamamos “compartimentar”.

Schiffers: Sí. Cada uno se limita a conocer tan sólo su parte y sólo la élite sabe cuál es el plan completo.

Bernard: Sí, pero como estábamos haciendo el trabajo sucio teníamos que saber mucho. Porque no podíamos cometer errores.

Schiffers: ¿Qué altura alcanzó en la pirámide? ¿Estaba cerca de la cima de la pirámide?

Bernard: Bueno, nos comunicábamos con ellos.

Schiffers: Ok.

Bernard: Habría sido bueno para mi ego alcanzar la cima de la pirámide. Hoy en día todavía puede considerarse que el mundo está dirigido por entre 8000 y 8500 personas. Habría sido increíble conseguir tal posición en aquel entonces.

Schiffers: Muy bien, pero si decimos que en la cima se conoce el 100%, ¿puede hacer una estimación de cuánto sabía y comprendía de lo que pasó?

Bernard: En mi trabajo, tenía que saber un 100% de lo que estaba pasando. No podía ser de otra manera, debido a que los intereses de la gente involucrada eran enormes. Especialmente para los situados en la cima.

Schiffers: Exacto.

Bernard: Si no hubiera sabido todos los detalles habría terminado cometiendo errores. Lo que habría tenido consecuencias, porque esos errores se habrían descubierto. Entonces la gente que no sabe nada del tema habría interferido. Hay que tener nervios de acero para trabajar a ese nivel.

Schiffers: ¿Y los tiene?

Bernard: Sí, todo funcionó a la perfección.

Schiffers: El congelador funcionó muy bien para usted…

Bernard: Sí, jugué al más alto nivel durante unos 5 años. Después estaba acabado y hecho polvo. Fue un momento muy intenso para mí. Sí.

Schiffers: ¿Eso fue de repente? ¿O hubo algún motivo?

Bernard: Bueno, no, el caso es que… le daré un pequeño ejemplo de lo que representaba, en este caso el cambio de divisas, de dólar a otra cosa, depositado de manera segura con una gestión correcta de los activos, para que produjera beneficios y ser reinvertidos.

El nivel al que jugué en esos 5 años, y eso no sucedió de la noche a la mañana, hay que ganarse el puesto, mi punto fuerte es atar cabos y conseguir una imagen global de todos los factores involucrados en el terreno de juego. Es un proceso muy elaborado. Se destaca cuando tienes un don al respecto. Por ese motivo se me confió el 100% de la información relativa a mis misiones, así que no conocía todo lo que sabían, pero sí todo lo que necesitaba saber sobre el caso en el que estaba trabajando con mis colegas. Con frecuencia tenía el papel principal, porque tenía una buena visión general de la situación.

Schiffers: Se le da bien hacer cambios rápidos.

Bernard: Sí, y encontrar soluciones innovadoras para resolver los problemas. Me divertía, aportando soluciones de tal manera que siempre iba un paso por delante de ellos y los superaba siguiendo las reglas del juego, pero jugando con ellas para que todo cuadrara. Me encantaba ese juego.

La contrapartida era que tenía una enorme responsabilidad y que aprendía cada vez más sobre el funcionamiento del mundo real. Porque a través del mundo financiero se llega a conocer toda la auténtica verdad.

Schiffers: ¿A qué ser refiere al decir “toda”?

Bernard: Bueno, tus clientes te van dando pistas de cómo funciona el mundo en realidad. En retrospectiva, diría que todavía no sabía todo, pero sabía mucho. Porque mis clientes eran Bancos, que no querían mancharse las manos, pero dentro de esos Bancos siempre hay un cierto número de personas que saben muy bien lo que está pasando. Aproximadamente, un 1% del personal de un Banco sabe la verdad de la cuestión con respecto a los acontecimientos mundiales, lo que no es sorprendente teniendo en cuenta que están involucrados en los flujos de dinero.

Esos son tus clientes, también hay que tratar con gobiernos, multinacionales, servicios secretos y lo que ahora llaman organizaciones terroristas. Te relacionas como cliente con todos los grupos involucrados con los grandes flujos de efectivo. Entonces empiezas a ver las conexiones, que aunque estén compartimentadas como acaba de mencionar, en cuanto al nivel de conocimiento, pero como estás en el medio, ves cómo se relacionan unos con otros, ves que el dinero viene de tal sitio y va a tal otro, etc. Se va consiguiendo información y, por tanto, una visión general de lo que realmente está pasando.

Schiffers: Entonces, ¿tiene que servir y mantener a todos esos grupos satisfechos, incluyendo organizaciones terroristas, intentaba que todos estuvieran contentos?

Bernard: Sí.

Schiffers: ¡Dios mío!

Bernard: Sí. Ése era mi trabajo.

Schiffers: Mantener todas las bolas en el aire.

Bernard: Sí, en efecto, así que una de las cosas que descubrí, no sabía eso antes, pero ahora sí, es sobre los servicios secretos; se cree que su misión es servir y proteger a un pueblo, un país, etc., pero en realidad resultan ser organizaciones criminales, o, para ser más precisos, dependen de un sistema altamente criminal.

Estamos hablando de financiar guerras, crear guerras, o sea que básicamente originan una gran cantidad de sufrimiento en el mundo, un montón de conflictos. Y entonces pienso en mí mismo, si la gente supiera cómo es el mundo en realidad. Los servicios secretos no se detienen ante nada. Ante nada. Pero también tienen sus flujos de dinero, porque dado que comercian con drogas o armas o, en definitiva, con gente, todo ese dinero tiene que ir a alguna parte. Todo tiene que financiarse.

Schiffers: Emplea el condicional “si”, pero puede confirmar que lo hacen en realidad?

Bernard: Todos ellos. Todos ellos.

Schiffers: Sí.

Bernard: Así que el mundo entero tal y cómo pensamos que es no es más que una ilusión en la que creemos. Que es lo que descubres al dedicarte a este tipo de trabajo y donde todo me acabó saliendo mal, por decirlo así.

Schiffers: Querrá decir “bien”, al final.

Bernard: En retrospectiva, sí, fue para bien, pero mi “congelador” empezó a fallar.

Sucedían cosas, por ejemplo fui a un mercado comercial diferente, y uno de mis colegas dijo: “Ronald, ¿recuerdas aquel caso de la lira italiana?” Es algo que también comento a veces en alguna de mis charlas. “¿Recuerdas aquella transacción?“, en la que hicimos ventas masivas de la lira a precio rebajado, lo que redujo el valor de la moneda y ocasionó que una empresa italiana sufriera tales pérdidas que tuvo que declararse en quiebra.

Y en mitad de la conversación escuchas, “¿Recuerdas aquella transacción con la lira de tanto éxito?” ““. Y entonces te dicen: “¿Sabías que el dueño se suicidó y que dejó mujer e hijos?” Cosas así …

Schiffers: ¡Ay!

Bernard: Y entonces nos reímos de él. ¡Jajaja!, todos a la vez, todos nosotros.

Mirábamos hacia los de abajo, no reíamos de ellos, no eran más que un producto, un residuo, no eran más que basura inútil, el planeta, todo podía irse al infierno o destruirse.

Schiffers: Sólo parásitos inútiles.

Bernard: Siempre y cuando cumpliéramos nuestros objetivos, mientras creciéramos. Muchos de mis colegas terminaron bebiendo o tomando drogas. Yo no, pero tal vez debería haberlo hecho.

Schiffers: O no.

Bernard: No, en retrospectiva fue lo mejor y me alegro de estar todavía vivo … Sin embargo, todas esas cosas horribles comenzaron a devorarme por dentro.

Schiffers: ¿Puede poner un ejemplo?, porque me da la impresión de que le han pasado muchas cosas terribles.

Bernard: Sí, aunque me resulta difícil hablar de ello.

Schiffers: Me doy cuenta, pero me basta con cualquier cosa que quiera compartir.

Bernard: Sí, solo hablo de cosas que quiero contar, pero eso evoca muchas emociones y ahora que mi conciencia ya no está en el congelador me emociona profundamente.

Schiffers: Sí, siento lo mismo. De acuerdo. ¿Puede decirme lo peor que ha sucedido, lo que causó el punto de inflexión de su situación?

Bernard: Bueno, eso fue el principio del fin, te introduces tan profundamente en esos círculos y firmas un contrato de por vida, no con sangre ni nada de eso, para no revelar nunca nombres de empresas, organizaciones o personas. Creo que es por eso por lo que todavía estoy vivo. Tienes que atenerte a ello.

Si estamos hablando de las peores cosas que he experimentado, acabo de hablarle sobre las cosas que hicieron que mi congelador fallara, que mi conciencia comenzara a manifestarse. Digamos que me estaba entrenando para convertirme en un psicópata, y fracasé. No terminé el entrenamiento, y no me convertí en psicópata.

Mi conciencia volvió y lo que me resultó más difícil fue -porque allí tenía un prestigio tan grande, tenía éxito- que gozaba de la confianza de la gente que juega a ese nivel.

Para decirlo con elegancia, la mayoría de ellos tenían una religión bastante inusual. Hay católicos, protestantes, todo tipo de religiones. Pero la mayor parte de estas personas eran luciferianos. Y entonces me puede decir que la religión es un cuento de hadas, que Dios no existe y que nada de eso es real. No obstante, para estas personas es cierto y real, y servían a un ente inmaterial, al que llamaban Lucifer.

Y también estaba en contacto con esos círculos, sólo que me reía de ello, porque para mí no eran más que clientes. Así que fui a ciertos lugares llamados Iglesias de Satán.

Schiffers: ¿Ahora hablamos de satanismo?

Bernard: Sí, así que visité esas iglesias, como invitado, entré, y estaban haciendo su Santa Misa con mujeres desnudas, licores y cosas por el estilo. Y me resultaba divertido. No creía ni una palabra y estaba lejos de convencerme de que algo de aquello fuera real.

Schiffers: Para usted era sólo un espectáculo …

Bernard: Sí, en mi opinión la oscuridad y el mal están en el interior de las personas. Todavía no lo entendía.

Así que fui a esos círculos en calidad de invitado y me divertía mucho ver a todas esas mujeres desnudas y demás. Era la buena vida. Pero luego, en un momento dado, me invitaron, por eso estoy contando esto, a participar en sacrificios. En el extranjero.

Fue el punto álgido. Niños.

Schiffers: ¿Le pidieron que hiciera eso …?

Bernard: Sí, y no pude hacerlo.

Schiffers: Lo mismo le gustaría hacer una pausa.

Bernard: No.

Y entonces empecé a desmoronarme lentamente. Lo pasé muy mal cuando era niño y esto realmente me llegó a los más hondo. Todo cambió. Pero ese es el mundo en el que me encontré. A continuación empecé a rechazar tareas dentro de mi trabajo. Ya no podía hacerlo. Lo que me convirtió en una amenaza.

Schiffers: Para ellos … por supuesto.

Bernard: Ya no podía trabajar al máximo nivel, mi rendimiento comenzó a disminuir y había rechazado encargos. No había participado. El propósito de todo -tarde o temprano, en esa clase de mundo- es tener a todos en el bolsillo. Debes ser vulnerable al chantaje. Y cuando vuelvo la mirada atrás, veo que el intento de chantaje me resultó muy duro. Querían hacerlo mediante esos niños. Y eso me destruyó.

Schiffers: ¿Es que… -no me está diciendo nada nuevo- lo hacen también en política?

Bernard: Si hace una búsqueda en google, encontrará suficientes testimonios de testigos por todo el mundo para convencerse de que esto no es un cuento de hadas de Walt Disney. Por desgracia, la verdad es que lo han estado haciendo en todo el mundo durante miles de años. Hubo una época en la que estudié teología e incluso en la Biblia encuentras referencias a estas prácticas entre los israelitas. El motivo por el que las primeras diez tribus fueron desterradas a Babilonia fue la existencia de estos rituales con niños. Incluyendo el sacrificio de niños, así que es relevante, todo esto me hizo creer. Porque advertí que en la vida había más de lo que parece. Hay todo un mundo invisible. Es real.

Puede hablarse con certeza de una fuerza oscura y una manifestación de luz. Así que recurrí a estudiar teología para darle sentido a todo.

Schiffers: ¿Y también psicología, si no me equivoco?

Bernard: Sí, pero eso fue antes. Porque a través de la psicología comercial, la psicología de masas, pude manipular situaciones para mi propio beneficio.

Schiffers: Eso es espantoso, porque si se investiga en el tema aparece el Instituto Tavistock y el control mental, el Proyecto MK Ultra y demás …

Bernard: Sí, sí, sí. Es cierto, pero todo eso formaba parte del trabajo. Tras entrenarme en mi trabajo me introduje en el tema con mayor profundidad, porque cuando se formalizan acuerdos también es necesario manipular a los medios de comunicación. Hay muchas cosas que manipular porque nada puede parecer lo que es en realidad. Todo tiene que parecer algo diferente. Se trata a la gente como si fuera un rebaño de ovejas. Les pones un par de perros pastores y los llevas a donde quieres.

Schiffers: En efecto.

Bernard: Y para ser honesto contigo, veo que las cosas siguen igual.

Schiffers: Por desgracia.

Bernard: La gente todavía, mediante los mismos sistemas y métodos que nosotros mismos solíamos usar, sigue siendo tratada de la misma manera y sigue funcionando. La gente todavía no comprende cómo funciona en realidad y todavía están al nivel de “mientras tenga mi cerveza me da igual“, completamente absortos, también como mecanismo de supervivencia, es como están programados. Pero todavía ves lo estúpidamente fácil que es dirigir a la gente hacia donde quieras. Cuando eres tú el que tira de las cuerdas.

Schiffers: Psicología de masas.

Bernard: Sí, y más tarde, mucho más tarde, en todos esos estudios y descubrimientos encontré un documento, que por supuesto califican de falso, los protocolos de Sión.

Y hoy en día recomiendo a todo el mundo que lean todo ese increíblemente aburrido documento, que lo analicen, que lo lean de principio a fin.

Schiffers: También hablamos de Sionismo …

Bernard: Si, por supuesto. Si lees los protocolos de Sión y realmente los estudias y los comprendes, es como leer el periódico de un día cualquiera. Cómo desde su posición de poder definitivo, que se ha convertido literalmente en definitivo, pero eso es sólo porque el pueblo no se levanta por sí mismo. No son conscientes de la realidad.

Schiffers: Nos han programado a todos, si te atreves a decir que estás en contra del sionismo, entonces te califican de antisemita. Entonces eres … intentan …

Bernard: Lo negativo, se podría decir diabólico, los luciferinos, los satanistas, como sea que quieras llamarlo, es una entidad real. He descubierto que es lo que está escrito en la Biblia, y no solo en la Biblia, lo puedes encontrar en muchos otros textos. Ha existido realmente un momento de separación de la manifestación de la luz en la que un grupo siguió su propio camino lleno de un intenso odio, de ira; son pocas las personas que no subestiman su severidad. Porque se trata de una fuerza aniquiladora que nos odia hasta lo más profundo. Odia la creación, odia la vida, y hará lo que sea para destruirnos completamente.

Y la forma de hacerlo es dividir a la humanidad. Dividir y conquistar es su verdad. La humanidad es una manifestación de la luz, que es la verdadera creación. Siempre y cuando los dividas en función de los partidos políticos, el color de la piel, elige el criterio que prefieras, entonces -desde un punto de vista luciferiano- se suprime toda la capacidad del enemigo. No pueden defenderse por sí mismos, porque si eso sucediera, los luciferianos perderían. Entonces este monstruo, el monstruo de codicia desaparecería.

Suelo contar el caso de cierto anciano general estadounidense que pone a oscuras una habitación llena de gente. Los ojos se adaptan a la oscuridad, pero no se puede ver nada. El general no dice una palabra y repentinamente enciende una linterna, con una luz mínima, y debido a la prolongada oscuridad, experimentas una manifestación de luz que viene de un solo punto y todos pueden vislumbrase de nuevo. Y entonces dice: “Ése es el poder de nuestra luz“.

Schiffers: ¡Qué bonito!

Bernard: Unirse. Unirse. Trabajar en equipo. Y toda esta historia de mierda deja de existir. Sería así de rápido. Pero para mí es fácil decirlo ahora, pero entonces estaba en un período de mi vida en el que me estaba desmoronando.

Schiffers: ¿Podría decirnos algo en concreto al respecto? Cómo sucedió. Porque le invitaron …

Bernard: Empecé a rechazar encargos. Mi conciencia volvió después de la petición referente a los niños y empecé a rehusar una y otra vez. Volvía a tener conciencia y ya no podía trabajar más.

Schiffers: ¿Pero seguía yendo al trabajo después de eso?

Bernard: No tenía mas remedio, tenía un negocio propio con varias oficinas y empleados, todo seguía funcionando.

Schiffers: ¿Le resultó duro?

Bernard: Sí, se hizo muy duro, con muchas tensiones. Así que por un lado estás operando con dinero en un nivel alto, en el que no te puedes permitir cometer errores, de lo contrario todo se cae de golpe, todo tu negocio se arruina, y todo el mundo involucrado, incluido tú mismo. Entonces estás realmente jodido.

Así que eso ocasiona mucha tensión, debido al resurgir de tu conciencia. Ya me avisaron cuando entré en el negocio. “No lo hagas si no puedes meter tu conciencia en el congelador a 100 grados bajo cero“.

Schiffers: ¿Y probablemente se dio cuenta de eso entonces?

Bernard: Sí, recuerdo que me reí de ello entonces, pero la cosa no tenía ninguna gracia. No tenía ni idea de en lo que me estaba metiendo.

Schiffers: ¿Y el congelador se había apagado?

Bernard: Estaba roto. No podía más. Intenté salir del paso y mantener las apariencias. Pero no sabía cómo salir de allí, estaba atrapado también. Todo el mundo estaba atrapado. Todo esto hizo que terminara por estrellarme. Mi cuerpo simplemente se rindió. Lo primero que vi fue a mi madre llorando en cuidados intensivos.

Schiffers: ¿Acabó en cuidados intensivos?

Bernard: Sí, realmente me la pegué.

Schiffers: ¿Se había estrellado literalmente?

Bernard: Sí. Sí. Por aquella época no creía en nada, pero todavía recuerdo lo que veía, desde aquella esquina, miré hacia abajo y me veía a mí mismo.

Schiffers: Tuvo una experiencia cercana a la muerte.

Bernard: Vi cómo se ocupaban de mí. Bueno, por llamarlo de algún modo. He descubierto que no soy mi cuerpo. Lo ocupo, pero no soy únicamente mi cuerpo. Los he visto ocupándose de mí. Y después he sido reacio a hablar de ello durante mucho tiempo. En realidad hablé de ello mucho más tarde. Pero cuando lo hice, ya había investigado un montón de cosas y empezado a creer. Estaba empezando a entender mejor lo espiritual y lo material. En ese momento, esta intensa experiencia ocupó su propio lugar. La comprensión de que no soy mi cuerpo, es tan sólo un recipiente.

Así que viví todo eso, pero también necesité mucho tiempo para recuperarme.

Schiffers: Si, por supuesto.

Bernard: Sí, era como si hubiera tenido un accidente en un tren. Estaba hecho una completa ruina, completamente quemado. Me había estrellado, y el cuerpo necesitó un año para recuperarse. Porque… yo… realmente no quiero entrar en esto ahora, pero en esos círculos me torturaron físicamente durante el período en que intentaba salir. Fue para asegurarse de que nunca rompería el contrato de confidencialidad. Así que me retuvieron durante un cierto tiempo. Recibí “un tratamiento”. La unión de todos esos factores aumentó el estrés que estaba experimentando. Estaba literalmente corriendo a toda velocidad hacia mi propio final.

Schiffers: ¿Quiere decir abducciones, como suele decirse, o programación?

Bernard: No, me expusieron a ciertos tipos de tortura. Para asegurarse de que nunca perjudicaría a nadie introducido en ese mundo.

Schiffers: Sí.

Bernard: Por aquel entonces no me di cuenta, así que esto es todo en retrospectiva. Sucedió así, de modo que el final de mi primera vida fue tan extremo que ya no pude con ello. No podía soportarlo más, en modo alguno.

Sin embargo, mi voluntad fue tan fuerte, que sólo afectó a mi propio cuerpo. Eso fue… bueno, ya no sabía qué hacer. No había ninguna opción disponible. Por eso a veces pienso -por supuesto que no es cierto-, pero me gustaría, como tantos colegas, haber tomado el camino de las drogas y el alcohol. Al menos mi final hubiera sido más llevadero. Porque la mayoría de ellos ya están muertos.

A pesar de que sé que hay más hombres de paja por ahí, quedan pocos vivos de los que conocí. La mayoría de ellos ya se han ido. Bueno, yo también estaba muerto, pero todavía estoy aquí.

Schiffers: Así que todavía le quedan cosas que hacer.

Bernard: Sí. Supongo que podría expresarse así. Pero eso es, no puedo decirlo en pocas palabras, ya que no sé cuánto tiempo hemos estado hablando, el mundo en el que me encontré. Si tiene alguna pregunta en concreto, se la contesto, pero me habría gustado ser más conciso. Pero no sé cómo.

Schiffers: Bueno, le agradezco todo lo que ha compartido.

Bernard: Todavía me cuesta mucho hacerlo.

Fuentes:

  1. http://www.dailymotion.com/video/x5jotck_de-vrije-media-tv-irma-schiffers-in-conversation-with-ronald-bernard_news
  2. https://www.youtube.com/watch?v=fdWbffRjOzs
  3. https://cooperatiedevrijemedia.nl/real-big-money-revelations-by-an-insider-video/
  4. https://bofjoy.net/
  5. Benjamin Freedman. A jewish defector warns America: http://www.sweetliberty.org/issues/israel/freedman.htm
  6. Sacrificios de niños a los Baalim: http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2013/03/sacrificios-de-ninos-los-baalim.html
  7. Baal y Moloch en la Biblia: http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2014/10/baal-y-moloch-en-la-biblia.html
  8. Protocolos de los sabios de Sión: https://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_zion28.htm
  9. La ONU mantiene el embargo petrolero contra Irak: http://elpais.com/diario/1994/11/15/internacional/784854005_850215.html
  10. El petróleo de Irak ya es botín de guerra: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/21410-petroleo-irak-ya-es-botin-guerra/
  11. Guerra de petrodólares: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_petrod%C3%B3lares

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

LA SANTA MISA Y LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Salvo la Misa Tridentina, ningún otro sacrificio posee poder por el que “las almas de los difuntos con mayor presteza salgan y se libren de las penas del Purgatorio”

Nunca en esta vida podremos comprender el rigor de las llamas del Purgatorio, pero un día vendrá en que lo experimentemos. Pero lo que sí podemos hacer es meditar la doctrina de los Padres de la Iglesia sobre el Purgatorio.

Dice San Agustín: “El que se salva -en el Purgatorio- y el que se condena son atormentados por el mismo fuego, cuya acción es más violenta que todo lo que se pueda imaginar, ver o sentir en la tierra”.

Aunque este testimonio  fuera el único, bastaría para atemorizarnos, pues los males de los que está llena la tierra son incalculables y nuestra capacidad de sufrir es un gran abismo a cuyo fondo nadie pudo llegar. Pensemos en las terribles enfermedades que corroen el cuerpo, o leamos en el Martirologio las horribles torturas a las que fueron sometidos los confesores de la fe y así nos persuadiremos de que todo esto no es más que una débil imagen de lo que nos espera, según nos dice San Cirilo: “Todas las penas, torturas y sufrimientos de esta vida, comparados con la menor de las penas del Purgatorio, parecen como una consolación”. Y Santo Tomás lo repite: “La más pequeña de las llamas de este fuego es más cruel que todos los males de esta vida”. ¡Dios mío! ¿Cómo podrá nuestra alma soportar tormentos tan terribles? Lo que si es cierto es que nuestra alma no entrará en el Cielo sino pasando por estas llamas vengadoras, pues esta llena de manchas y malas inclinaciones.

Se podrían citar muchos otros pasajes de los Padres, pero bastará con citar aún a San Bernardo: “Entre el fuego natural y el del Purgatorio la diferencia es tan grande como la que existe entre el fuego y la imagen del fuego”. Santa María Magdalena de Pazzi veía a menudo el fuego del Purgatorio, en el cual vió incluso a su hermano, y dice que el fuego de la tierra en comparación del otro, es como un jardín delicioso. Esta sola comparación debería motivarnos a la penitencia por el temor a tan terribles penas. Y al mismo tiempo excitarnos a una sincera compasión por las pobres almas encerradas en esa oscura prisión, desde las que nos lanzan gritos de súplica.

Sin duda son mucho los medios de los que disponemos para aliviar a las almas del Purgatorio, pero el más eficaz es, según declara el Concilio de Trento, el Santo Sacrificio de la Misa: “A las almas del Purgatorio se les puede socorrer por medio de los sufragios de los fieles, principalmente por el Sacrificio del Altar”.

Dos siglos antes ya nos decía Santo Tomás: “Según la costumbre general, la Iglesia sacrifica y ora por los difuntos, y así los libera pronto del Purgatorio”

Razón de ésto es que en la Santa Misa el Sacerdote y los asistentes no solo piden misericordia, sino que además ofrecen a Dios un gran precio de redención. Las almas del purgatorio no están en desgracia de Dios, pues murieron en estado de gracia, pero permanecen prisioneras para purificarse de sus manchas. Por eso, si llenos de compasión rezamos por ellas y les ofrecemos nuestros méritos, contribuimos a pagar una parte de la deuda de la que nos dice nuestro Juez Supremo: “Cuidad de que no os echen en la prisión, ya que no saldréis hasta haber pagado el último denario”. De este modo, oyendo o haciendo celebrar la Santa Misa por una de estas almas, pagamos una gran parte de su deuda.

Cuando el Beato Enrique Suso, dominico, estudiaba en Colonia, hizo un pacto con su amigo por el cual si uno de los dos moría, el otro estaba obligado a decir cierto número de Misas por el difunto. Acabados sus estudios, Suso se quedó en Colonia, mientras que a su compañero religioso lo enviaron a Suabia, donde murió al poco tiempo. Enrique se acordó de su promesa, pero como ya tenía encargadas otras intenciones de Misas, reemplazó el Santo Sacrificio por la oración, el ayuno y otras mortificaciones. Al cabo de cierto tiempo se le apareció su compañero en lamentable estado y le dijo gimiendo: “¿Así mantienes tu palabra, amigo infiel?” Por entero turbado, el P. Enrique le respondió temblando: “¡ Perdóname querido amigo!, pero como me hallaba impedido de decir la Santa Misa por tí, recé y me sacrifiqué mucho con esta intención”. “Esto no basta -le dijo el otro-, tu oración no es bastante poderosa para sacarme de estos tormentos. Me hace falta la Sangre de Cristo, esa misma Sangre que se ofrece en la Misa. Si hubieras guardado tu promesa, ya hubiera salido yo de ésta prisión de fuego, y si todavía me quemo en ella es por tu culpa”.

El Beato Suso quedó lleno de dolor y de espanto, y fue a ver a su prior, al que le contó la aparición. El prior le ordenó que celebrara lo más pronto la Santa Misa por su amigo. Así lo hizo, y al poco tiempo se le volvió a aparecer el difunto para anunciarle su liberación y prometerle su intercesión en el Cielo.

Notemos bien estas palabras: “tu oración no es bastante poderosa para sacarme de estos tormentos”. Si la oración del Beato Suso no era suficiente, ¿que diremos de la nuestra, tan seca y tibia? Unámosla, pues, durante la Misa a la oración de Jesucristo y a la del Sacerdote, y así se convertirá en una brisa fresca, como dulce promesa de futura liberación en el valle de desolación donde viven esas pobres almas.

Desconocemos la medida en la que la Santa Misa borra las penas del purgatorio. Pero lo que si sabemos es que la Misa bien celebrada u oída en vida nos sirve mucho más que si se ofreciese por nosotros después de la muerte, pues así nos lo dice San Anselmo: “Una sola Misa oída por una persona en vida le vale mucho más que otras muchas dichas por ella después de la muerte”.

Y he aquí las razones:

  1. Si estamos en estado de gracia cuando oímos o hacemos celebrar una Misa a nuestra intención, obtenemos un aumento de gloria para el Cielo, lo cual ni cien Misas dichas después de la muerte nos lo pueden obtener, puesto que entonces ya se habrá acabado el tiempo para poder merecer.
  2. Si estamos en estado de pecado, la Santa Misa nos obtendrá, por la infinita misericordia de Dios, la luz necesaria para reconocernos pecadores y el dolor de haberlos cometido, dolor que nos devuelve la gracia, cosa imposible después de la muerte. La Santa Misa, pues, nos puede obtener la gracia de morir reconciliados con Dios.
  3. Es verdad que las Misas dichas u oídas por nosotros después de la muerte serán como poderosos abogados solicitándonos el perdón ante el tribunal de la justicia, y que si no nos obtienen entonces la remisión total del Purgatorio por lo menos abreviarán su duración y disminuirán su intensidad. Pero a pesar de esto, será necesario que esperemos a que sean celebradas. ¡Que costosa  y dolorosa es la espera de las almas en el Purgatorio! Supongamos que morimos por la tarde y que tengamos que estar en las llamas del Purgatorio solamente hasta la Misa de la mañana siguiente. ¡Que larga nos parecería esa noche! Supongamos aún el mejor caso, en que nuestra pena durase solo el tiempo que dura la celebración de la Misa: ese tiempo sólo nos parecería una verdadera eternidad. Si alguien nos obligase a tener un brasero ardiente durante el sólo espacio de una Misa, ¿no es verdad que daríamos cualquier cosa para librarnos de tal suplicio? Y eso que un tal suplicio no afligiría más que a un solo miembro: ¿que diremos pues del fuego del Purgatorio, que tanto supera en intensidad al calor de un brasero y que ataca a toda el alma? ¿Acaso tendremos menos compasión del alma que del cuerpo? Concluyamos pues que es mejor que las Misas nos estén esperando en la otra vida, en ve de tener que esperarlas nosotros. Es decir: acumulemos un gran tesoro en el Cielo por la piadosa asistencia a la Santa Misa, puesto que en cuanto venga la noche, ¿quién trabajará por nosotros?
  4. El mismo estipendio o limosna que damos para que se diga la Santa Misa es un don espontáneo, voluntario y muy agradable a Dios, en tanto que después de muertos ya no seremos nosotros los que demos, sino nuestros herederos. ¿Y acaso no vemos todos los días como en general se cuidan tan poco de socorrer piadosamente a sus difuntos? Más vale pues asegurarnos el futuro mientras estamos en vida y poseemos nuestros bienes.
  5. Finalmente, no olvidemos que el tiempo de esta vida es tiempo de misericordia y que el tiempo futuro será de justicia. Dice San Buenaventura. “Así como una pepita de oro vale mucho más que un que un lingote de plomo, así también una pequeña penitencia hecha voluntariamente en esta vida vale mucho más ante los ojos de Dios que una gran penitencia que nos sea impuesta en la otra”

Por eso si pudiésemos contemplar con nuestros ojos los torrentes de gracias que desde el Altar se derraman sobre el Purgatorio, ¡con cuánto esmero nos esforzaríamos en procurar a esas almas el divino beneficio de la Misa! Y no objetemos aquí el que somos pobres, pues si la pobreza nos pudiera quizá impedir hacer celebrar Misas, no nos puede privar de oírlas, lo cual es un acto muy meritorio. Asistamos pues a la Santa Misa, para aumentar nuestra caridad y ofrecerla por las almas del Purgatorio.

Este era el consejo que un hombre de Dios daba a una pobre viuda que se quejaba de no poder hacer celebrar Misas por su difunto marido: “Asista frecuentemente al Santo Sacrificio por él y así se liberará del Purgatorio más pronto que con una o dos Misas celebradas a su intención”.

Este consejo sirve para todo el mundo; no porque sea más ventajoso que hacer celebrar Misas, sino porque ya es una gran consolación para las almas que sufren el ver que les ofrecemos la Sangre preciosísima de Cristo, que les llena de rocío celestial. Por eso nunca un enfermo fue tan consolado por un vaso de agua fresca como lo son nuestros difuntos cuando en la Misa los rociamos místicamente con unas gotas de esta Sangre Divina.

Y añadamos también lo siguiente: cuando se incensan las tumbas o se las asperja con agua bendita, las pobres almas reciben consuelo y alivio. Y eso que las gotas de agua bendita solo tocan el suelo. Pero la Santa Iglesia, por su bendición y oraciones, da a ésta agua la fuerza de servir como refrigerio en el Purgatorio.

No perdamos, pues, la costumbre saludable de echar agua bendita en el lugar en que reposan nuestros difuntos para consolarlos y aliviarlos.

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

EL LOBBY LGTBI PERSIGUE AL MÁS CONNOTADO PSIQUIATRA POR REBATIR SUS TEORÍAS

McHugh

“Las personas que se someten a cirugía de reasignación sexual no cambian de hombres a mujeres o viceversa. Más bien, se convierten en hombres feminizados o en mujeres masculinizadas”: Mc Hugh

McHugh es uno de los profesionales de la Psiquiatría más importantes de las últimas décadas, que ha recibido reconocimiento de importantísimas instituciones. Pero el uso de la ciencia para desmontar las teorías de género le ha convertido en una ‘pieza a abatir’ para el lobby LGTBI.

Uno de los principales grupos del lobby LGTBI en los Estados Unidos, Human Rights Campaign [Campaña por los Derechos Humanos] ha declarado la guerra política al reconocido científico Paul McHugh, el psiquiatra de fama mundial que rebate desde la ciencia las teorías del constructivismo sexual y la ideología de género.

McHugh, a quien se acusa de hacer “ciencia-basura”en una página web dedicada a tergiversar sus investigaciones y declaraciones, es doctor en Medicina y especialista en Neurología por la Universidad de Harvard y, entre otros reconocimientos, se ha hecho acreedor del máximo galardón de la Academia Nacional de las Ciencias de los Estados Unidos.

Intentar desprestigiar a este científico por discrepar de los postulados de la ideología de género suena extraño, cuando la propia Academia de las Ciencias de los EE. UU. se deshace en elogios hacia el trabajo de McHugh y sus méritos académicos son evidentes.

Un currículum abrumador

Entre otros méritos, se destaca cómo ha realizado importantes descubrimientos científicos, entre los que se encuentra “haber sido el primero en describir un aumento de la secreción de cortisol asociada a la depresión, un logro que permitió el desarrollo de una prueba para identificar la depresión grave a través de evidencias físicas”.

McHugh ha sido también director del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad Johns Hopkins y psiquiatra jefe del Hospital del mismo nombre entre 1975 y 2001.

También es autor de muchos libros y manuales de relacionados con su campo científico, incluido ‘Perspectivas de Psiquiatría’, que es descrito por la Academia de las Ciencias como “un tratado sobre métodos y principios prácticos que ha sido alabado como uno de los textos psiquiátricos más influyentes en el siglo pasado”, según recoge Life Site News.

En 1998, la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (situada entre las mejores del mundo por U.S. News & World Reportnombró al doctor McHugh como “profesor distinguido”. En 2015, el pusieron su nombre a un programa sobre Desarrollo Humano del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento.

Desde 1992 es miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de las Ciencias de los Estados Unidos y en 2008 fue premiado con el prestigioso Premio Internacional Sarnat de Salud Mental de la Asociación Americana de Psicología por sus “destacados logros en la mejorea de la salud mental”.

Paul McHugh también ha formado parte del Consejo Presidencial de Bioética (2001) y de la Mesa para Protección de la Infancia y la Juventud de la Conferencia Episcopal Católica de los Estados Unidos.

El prestigioso científico que ahora es objeto de una intensa campaña por parte del lobby LGTBI ha formado parte del profesorado o el equipo directivo en instituciones como la Universidad Cornell, el New York Hospital Westchester Division o el Departamento de Psiquiatría del Centro de Ciencias de la Salud de Oregón.

La Universidad de Zaragoza (España) le otrogó el doctorado Honoris Causa en 2012.

“Divertido” ante las calumnias de Human Rights Campaign

En una entrevista reciente condecida a LifeSite News, McHugh, de 85 años, aseguró sentirse “divertido”con la web de Human Rights Campaign en la que se le demoniza y “orgulloso de lo que he logrado”, en especial de su elección para formar parte del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de las Ciencias.

Según se refleja en la web de esta institución “los miembros son elegidos como reconocimiento a sus distinguidos y continuos logros en investigaciones originales. La pertenencia es un sello de excelencia científica ampliamente aceptado y es considerado uno de los más altos honores que un científico puede recibir”.

Human Rights Campaign y otras organizaciones LGTBI tratan de desacreditar a McHugh debido a que es la autoridad médica y psiquiátrica más respetada que está desmontando la ideología del ‘cambio de género’, que incluye la extirpación – incluso en menores- de órganos sexuales sanos para imitar características del cuerpo del sexo opuesto.

En la web dedicada al científico se asegura que “el esfuerzo de McHugh para dar una capa de integridad académica a la basura transfóbica es parte de una tendencia perturbadora más amplia: el uso de investigaciones engañosas, mal diseñadas o completamente anticientíficas para atacar a la gente LGTBQ y sus familias”.

Quien asegura tal cosa no es si no la organización LGTBI de presión política mejor financiada del mundo, que con frecuencia emprende campañas de demonización de quienes se oponen a la imposición de sus teorías.

Transgénero, anorexia y bulimia

A pesar de la  trayectoria científica de Paul Mchugh, su popularidad creció enteros tanto entre sus partidarios como entre sus detractores después de que se publicara en junio de 2014 una tribuna en The Wall Street Journal titulada ‘La cirugía transgénero no es la solución’.

En ella, McHugh se expresaba así:

“Ni los legisladores ni los medios están haciendo un favor a la sociedad o a los transgénero al tratar sus confusiones como un derecho que merece ser defendido en vez de como un desorden mental que merece comprensión, tratamiento y prevención”

A su juicio, prosigue, “esta sensación intensamente percibida de ser transgénero constituye un desorden mental en dos aspectos. El primero es que la idea de desalineación sexual es simplemente equivocada y no se corresponde con la realidad física. La segunda es que puede llevar a sombrías consecuencias psicológicas”.

Por otro lado, la comparación que realizó el científico del sentimiento transgénero con la anorexia, también encontró eco (a favor y en contra) de McHugh.

“El transgénero sufre un desorden de ‘suposición’ como el de quienes sufren otros desordenes familiares para los psiquiatras. En el transgénero, la suposición desordenada es que el individuo difiere de lo que parece hacer sido dado por naturaleza, esto es, la masculinidad o la feminidad”.

“Otros tipos de suposiciones desordenadas son las percibidas por aquellos que sufren anorexia y bulimia nerviosa, en los que la suposición que parte de la realidad física es la creencia de los extremadamente delgados de que están obesos”, añade el psiquiatra.

Cambio de sexo : “biológicamente imposible”

Otra de las afirmaciones que el lobby LGTBI no ha podido pasar por alto de Pau McHugh son las relativas a la inutilidad de someterse a mutilaciones y cirugías modificadoras del cuerpo en estos casos.

“Las personas que se someten a cirugía de reasignación sexual no cambian de hombres a mujeres o viceversa. Más bien, se convierten en hombres feminizados o en mujeres masculinizadas. Afirmar que se trata de una cuestión de derechos civiles y fomentar la intervención quirúrgica es, en realidad, colaborar y promover un trastorno mental”.

En este sentido, el doctor McHugh recordaba que un estudio realizado en Suecia, una nación de la que se predica una alta tolerancia y aceptación de las personas LGTBI, aquellos que se han sometido a este tipo de operaciones tienen 20 veces más probabilidades de suicidio en comparación al resto de la poblacion.

En el caso de los menores, McHugh sostiene que las intervenciones médicas “están cerca del abuso de menores”.

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

ORGULLO Y SENSUALIDAD: PILARES DE LA DECADENCIA MORAL

Cualquier concepción errónea de Dios conlleva sin lugar a dudas a concepciones erróneas del hombre, ya que él es imagen de Dios.[1] Ambas herejías están vinculadas a la expulsión de nuestros primeros padres del Paraíso Terrenal, con una subsecuente historia abundante en penalidades.

  1. En el momento mismo en que Adán y Eva dieron crédito a la infundiosa promesa de que serían como dioses[2]considerándose ellos mismos dioses, dejaron de ser humanos, así, desde entonces, caen continuamente en la misma promesa y experimentan una y otra vez la maldición de ese engaño.

Llevamos en el alma la imagen de Dios con más verdad que las monedas llevan efigies. Pero la desfiguramos restregándola con la tierra.

Escribió Scheeben:

A imitación del primer hombre y del demonio, el pecador desea asemejarse a Dios. Lo mismo desea el Señor: quiere que seamos como Él. Pero no sin Él o fuera de Él o en contra de Él. Tampoco quiere que nos consideremos dioses, que nos hagamos adorar y nos adoremos a nosotros mismos.

Desea que seamos como Él, en Él y por Él, a semejanza de su Primogénito: que no es otro Dios, sino un solo y mismo Dios con el Padre.

Sería incalificable locura, espantoso crimen, el rechazar el amor infinito de Dios y volverse enemigo suyo, declarándose independiente.[3]

Las raíces más profundas de las falsas concepciones de Dios en la civilización cristiana (inicialmente sólo en la teoría, pero subsecuentemente también en la práctica), se remontan al racionalismo de Descartes, el cual con el tiempo siguió desarrollándose asumiendo nuevas formas. Del racionalismo surgieron el deísmo, el gnosticismo y finalmente el ateísmo absoluto y material que culminó con el marxismo.

Toda la fundamentación del error intelectual del ateísmo militante estriba en la teoría de que los individuos, las familias, los grupos, las ciudades y las Naciones y aún el mundo entero pueden funcionar en paz, prosperidad y alegría sin contar con el Creador de todo. Tratan de controlar nuestras vidas en todos sus diversos aspectos (privados, familiares, educativos, cívicos, políticos y económicos) buscan alejarnos totalmente de Dios.

«Se puede decir, por un lado, que el espíritu de las tinieblas que anima tal decadencia fue comunicando sus designios impíos a través de verdaderos heraldos de la iniquidad. Son ejemplos de eso: Lutero y Calvino, en el protestantismo; Dantón y Robespierre, en la Revolución Francesa; Marx y Lenin, en la revolución comunista; y aún los anárquicos líderes de la revolución de mayo de 1968. En nuestros días, el propio Lucifer se está haciendo patente en el rock, en la televisión, en el cine y en otros medios de comunicación social, y hasta en cultos aberrantemente satánicos. Ante nuestros ojos se configura un contexto cultural cada vez más parecido al escenario ideal para la manifestación del rey del infierno».[4]

  1. La crisis de la civilización moderna es ante todo una crisis moral, resultante del abandono de las enseñanzas de la Iglesia, con la consecuente pérdida de sabiduría y de las virtudes cardinales como la templanza, lo cual acarrea desequilibrios de todo tipo: alcohol, drogas, infidelidad conyugal, sexualidad desenfrenada, perversiones sexuales.[5]

El Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, gran pensador católico, en su magistral escrito Revolución y Contra-Revolución «exposición de carácter histórico, filosófico y sociológico de la crisis de Occidente, desde el Humanismo, el Renacimiento y el protestantismo hasta nuestros días», nos dice que el terrible enemigo que busca incansablemente la destrucción de la civilización cristiana, y la implantación de un estado de cosas completamente opuesto a ella, «ese enemigo terrible tiene su nombre: se llama Revolución. Su causa profunda es una explosión de orgullo y sensualidad que inspiró, sino un sistema, cuando menos toda una cadena de sistemas ideológicos. De la gran aceptación dada a éstos en el mundo entero, derivaron las tres grandes revoluciones de la Historia de Occidente: la Pseudo-Reforma, la Revolución francesa y el comunismo».[6]

Proceso revolucionario que tiene dos velocidades:

Una es la «velocidad rápida», que llega de modo veloz hasta las últimas consecuencias de los postulados revolucionarios. Ella cumple el papel de señalar la meta y de fascinar a los revolucionarios de marcha lenta.

La otra es la revolución de la «velocidad lenta». Los que siguen esta última son más numerosos y demoran más en sacar todas las consecuencias de los postulados revolucionarios a los que adhirieron. Pero terminan llegando siempre a la misma meta que los primeros. Su papel es arrastrar a quienes, por prudencia o inhibición, no se habrían dejado llevar de modo veloz.[7]

Los orígenes de este proceso se remontan al siglo XIV cuando se inicia en la Europa cristiana una transformación de mentalidad que en el curso del siglo XV se hace cada vez más patente:

«El apetito de los placeres terrenos se va transformando en ansia. Las diversiones se van haciendo más frecuentes y más suntuosas: los hombres se preocupan cava vez más con ellas. En los trajes, en las maneras, en el lenguaje, en la literatura y en el arte el anhelo creciente por una vida llena de deleites y de fantasía y de los sentidos, va produciendo progresivas manifestaciones de sensualidad o molicie. Hay un paulatino perecimiento de la seriedad y de la austeridad de los antiguos tiempos. Todo tiende a lo risueño, a lo gracioso, a lo festivo. Los corazones se desprenden gradualmente del amor al sacrificio, de la verdadera devoción a la Cruz, y de las aspiraciones de santidad y vida eterna. La Caballería, otrora una de las más altas expresiones de la austeridad cristiana, se vuelve amorosa y sentimental, la literatura de amor invade todos los países, los excesos del lujo y la consecuente avidez de lucro se extienden por todas las clases sociales».[8]

«Dos son las pasiones que pueden suscitar especialmente la rebelión del hombre contra la Moral y la Fe cristianas: el orgullo y la sensualidad.

El orgullo le lleva a rechazar cualquier superioridad existente en otro, y genera en él un apetito por la preeminencia y por el mando que fácilmente llega al paroxismo. Pues el paroxismo es el punto final hacia el que tienden todos los desórdenes. En su estado paroxístico, el orgullo adopta todos los coloridos metafísicos: no se contenta ya con sacudirse en concreto esta o aquella superioridad, esta o aquella estructura jerárquica, sino que desea la abolición de toda y cualquier superioridad en cualquier campo que exista. La igualdad omnímoda y completa se le presenta como la única situación soportable y, por eso mismo, como la suprema regla de justicia. De esta manera, el orgullo termina por engendrar una moral propia. Y, en la médula de esta moral orgullosa, radica un principio metafísico: el orden del ser postula la igualdad y todo lo que es desigual es ontológicamente malo.

La igualdad absoluta es, para el que llamaríamos de orgulloso integral, el supremo valor al que ha de conformarse todo.

La lujuria es otra pasión desordenada de importancia capital en el proceso de rebelión contra la Iglesia. En sí, ella induce al libertinaje, convidando al hombre a hollar toda ley y a rechazar como insoportable todo freno. Sus efectos se suman a los del orgullo, suscitando en la mente humana toda especie de sofismas capaces de minar en su interior el propio principio de autoridad.

Por eso, la tendencia que despiertan el orgullo y la sensualidad se dirige hacia la abolición de toda desigualdad, de toda autoridad y de toda jerarquía».[9]

Cornelius a Lapide, comentando el pasaje de San Pablo en su Carta a los Romanos (1, 25, 28-31), acentúa el rol del orgullo como el origen de toda impureza:

La impureza es un castigo del orgullo, así como la humildad es la recompensa de la castidad. Este es el justo orden establecido por Dios, y si el hombre so- mete su mente a Dios, también su cuerpo estará sometido a Dios. Al contrario, cuando el hombre se rebela contra Dios, su cuerpo también se rebela contra El, como San Gregorio (lib. XXVI, Morals, xii) maravillosamente enseña… [A] través de la humildad la pureza de la castidad es asegurada. Ciertamente, si uno se somete piadosamente a Dios, su carne no se levantará ilícitamente contra el espíritu. Esto explica por qué Adán, quien fue el primero en desobedecer, cubrió su cuerpo tan pronto como él hubo cometido el pecado de orgullo.[10]

En efecto, todo esto se vuelve en contra del hombre que ha olvidado completamente quién es y lo que es, y, para el que ya es demasiado ser aquello para lo que fue concebido por su Creador.

Un hombre o un pueblo sin Dios está condenado a la destrucción, y un futuro que no es salvación ni liberación ya no es futuro, sino infierno puro.

III. La historia nos muestra que la Madre de Dios se aparece a los hombres siempre que existen peligros inminentes. Así se apareció en Lourdes, cuando surgieron en Francia, en Europa y en el mundo entero los grandes peligros del liberalismo moral de la masonería y de la guerra entre Francia y Alemania. Algo parecido sucedió en 1917, cuando el mundo estaba a la vera de enfrentar la terrible y nefasta amenaza del ateísmo comunista.

«La impiedad y la impureza habían dominado la tierra a tal punto que para castigar a los hombres había estallado una verdadera hecatombe, que fue la Primera Guerra Mundial. Esa conflagración terminaría en breve y los pecadores tendrían tiempo para corregirse, atendiendo el pedido de Fátima».[11]

Cien años después, el mundo entero está enfermo de inmoralidad, la moral y la inmoralidad ya no tienen nada que ver con Dios, sino únicamente con los poderosos intereses, y con quienes representan esos intereses. Si Dios existe o no, ya no es relevante. El hombre es adulado hasta hacerlo creer que él mismo es dios y que no necesita de nadie más. Después de todos los éxitos científicos y tecnológicos, la afirmación de Satanás seréis como Dios, suena hoy más creíble que nunca, pero es también más amenazante que nunca.

¿No es evidente que el siglo XX es la historia de la batalla entre la Mujer por una parte y el Dragón Rojo del comunismo ateo por una parte y del ateísmo práctico por otra?

La Revolución entonces no es otra cosa que una revolución en contra de Aquella que aplasta la cabeza de la serpiente.

El mensaje de Fátima sigue siendo relevante: Rezad. Rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno, por no tener quién se sacrifique y pida por ellas.

Germán Mazuelo-Leytón

[1] Génesis 1, 26.

[2] Génesis 3, 5.

[3] SCHEEBEN, Las maravillas de la gracia.

[4] http://www.fatima.org.pe/articulo-806-un-siglo-antes-que-fatima-la-providencia-ya-alertaba-al-mundo

[5] MAZUELO-LEYTÓN, GERMÁN, Abandono de la templanza, https://adelantelafe.com/abandono-la-templanza/

[6] CORREA DE OLIVEIRA, Prof. PLINIO, Revolución y Contra-revolución.

[7] ACCION FAMILIA, Desde la Teología de la Liberación a la Teología eco-feminista.

[8] CORREA DE OLIVEIRA, Prof. PLINIO, Revolución y Contra-revolución.

[9] CORREA DE OLIVEIRA, Prof. PLINIO, Autorretrato filosófico.

[10] ACCION FAMILIA, En defensa de una ley superior. Cornelius a Lapide, Commentaria in Scripturam Sacram.

[11] CORREA DE OLIVEIRA, Prof. PLINIO, Fátima en una visión de conjunto.

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

23 GÉNEROS

EN MATERIA DE SEXUALIDAD HUMANA, EXISTEN HOMBRES Y MUJERES. ES UN HECHO BIOLÓGICO ESTABLECIDO. A PARTIR DE ESTE HECHO NACE LA FAMILIA, QUE ASEGURA LA CONTINUIDAD DE LA RAZA HUMANA. DE LA FAMILIA VIENE LA SOCIEDAD Y EL ESTADO QUE TRABAJA PARA EL BIEN COMÚN Y LA PERFECCIÓN DE NUESTRA NATURALEZA. NO HAY NADA COMPLICADO SOBRE ESTE HECHO EVIDENTE. SON SIMPLEMENTE LAS COSAS COMO SON Y SIEMPRE HAN SIDO.

SIN EMBARGO, HAY QUIENES AFIRMAN QUE ESTA CLASIFICACIÓN ESTÁ CONSTRUIDA TOTAL Y ARTIFICIALMENTE POR LA SOCIEDAD. LOS SERES HUMANOS, SOSTIENEN, NO SE DIVIDEN EN HOMBRES Y MUJERES. POR EL CONTRARIO, EN MATERIA DE SEXUALIDAD, TODOS DEBERÍAMOS TENER LA LIBERTAD DE RECHAZAR LA IDENTIDAD DE “GÉNERO” QUE NOS ES IMPUESTA Y ADOPTAR EL “GÉNERO” QUE QUERAMOS. YA NO SOMOS HOMBRES O MUJERES, SINO QUE PODREMOS OPTAR POR SER UNO O EL OTRO, AMBOS, Y/O NINGUNO.

ASÍ, HEMOS VISTO LA PROLIFERACIÓN DE COMPORTAMIENTOS Y CONDICIONES QUE AHORA SE CONSIDERAN COMO CATEGORÍAS SEXUALES. LA IDENTIDAD DE GÉNERO SE APLICA AHORA A CÓMO UNO SE PERCIBE A SÍ MISMO O INCLUSO A COMO UNO PUEDE CAMBIARSE QUIRÚRGICAMENTE PARA ADAPTARSE A ESA PERCEPCIÓN.

Lo que comenzó como una pequeña lista que contaba a homosexuales y bisexuales se ha expandido para incluir a la “comunidad” LGBTQI – añadiendo transgénero e intersexuales a la lista.

Niños jugando con muñecas y niñas con armas. Propaganda de juguetes en Suecia

Sin embargo, ese no es el fin de la historia. Una vez que la compuerta se abre para dar carácter oficial a cualquier tipo de comportamiento sexual, no hay límite para las categorías y géneros que pueden aparecer. Así, por ejemplo, la Comisión de Derechos Humanos de Australia ha elaborado una lista de 23, “géneros”, que consideran que deben ser protegidos por la ley. ([1]) En esta lista, más allá de la norma LGBTQI, se pueden encontrar transexuales, andróginos , agénero, cross dresser, genderfluid, genderqueer, intergender, sistergirl y otras clasificaciones que es mejor dejar sin mencionar.

Lo que queda claro con esta lista es que el debate sobre el “género”, que acusa a la sociedad tradicional de construir artificialmente los roles sexuales, es en sí mismo artificial y falso. Los defensores de esta sexualidad desenfrenada no pueden reprimir su imaginación en la expansión de las nuevas categorías que deben ser protegidas, llevándola hasta lo ridículo y absurdo. Ellos también son creativos en la fabricación de toda una lista de fobias (bifobia y transfobia) para atacar a aquellos que desaprueban estos comportamientos aberrantes.

Estos hallazgos no son realmente nuevos. Ellos son meras extensiones lógicas del movimiento de liberación sexual de los años sesenta. En aquel entonces, cualquier tipo de amor libre entre un hombre y una mujer se tornó socialmente aceptable. Ahora, cualquier otro tipo de relación sexual debe ser aceptado y recibir protección legal.

Lo único que no se tolera es la insistencia en que hombre y mujer delimitan la sexualidad humana. No se acepta que una ley natural y sus correspondientes límites morales regulen la fuerza del instinto sexual para que la sociedad pueda perpetuarse a través de la familia. Esencialmente, esta posición sostiene que las formas de expresar la sexualidad son ilimitadas y que cada uno puede definir su propia categoría de género más allá de las actuales 23.

Un día, cuando el sentido común vuelva a prevalecer, podremos esperar que todo volverá al principio, cuando Dios creó al hombre y a la mujer.

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

EN COLOMBIA SE LEGALIZA LA ‘TRIEJA’: LA UNIÓN DE TRES HOMBRES

OTRO GOLPE AL DERECHO DE FAMILIA

El portal de noticias digitales actuall.com informa recientemente que “Colombia legaliza el matrimonio de tres hombres.”

Manuel Bermúdez, Víctor Hugo Prada y Alejandro Rodríguez son, en sus propias palabras, tres maridos, después de que inscribieran su relación polígama en una notaría de Medellín, en Colombia.

En el documento notarial, según recoge la revista colombiana Semana, los tres hombres señalaron que “deseamos conformar un régimen económico cuya base es la relación de trieja que tenemos actualmente, ya que de no serlo no lo estaríamos llevando a cabo y que en todo caso varias personas pueden asociarse indistintamente de su condición de color, sexo, raza, creencia religiosa, etnia e incluso puede una de ellas ser comerciante y la otra no, asunto que no está prohibido por las legislaciones internacionales, ni la ley en Colombia”.

Alejandro y Manuel comenzaron su relación en 1999. Un año después se convertían en la primera pareja homosexual en Colombia.

Con el tiempo, ambos comenzaron una relación con un tercer hombre, Alex Esnéider. “Nos tocó entender que no éramos una pareja de tres, por decir algo, sino que éramos tres parejas: Alejandro y yo, Alex y yo, Alejandro y Alex”, dijo Manuel a la revista colombiana.

Poco después, Manuel y Alex eran infieles a Alejandro con otro hombre más: Víctor. Tras aceptarlo, para 2012 eran una relación de cuatro hombres.

Tras la muerte de Alex Esnéider de un cáncer al estómago, quedaron Manuel, Víctor y Alejandro, que decidieron presentar su relación ante el notario. Para Manuel, la poligamia no es lo raro, sino “decir que uno solo puede amar a una persona”.

Señala actuall.com que “en una publicación realizada en su página de Facebook, Ángela Hernández, diputada por el departamento de Santander y una de las principales defensoras de la familia en Colombia, lamentó la situación en el país, y señaló que “la institucionalidad de la familia tiene sentencia de muerte, por eso cada día recibe atentados como este”.”

“Es muy lamentable la decadencia moral a la que hemos llegado, al paso que vamos las relaciones de pedofilia y zoofilia serán normales”, advirtió.

“Los defensores de la familia estamos convocados, es tiempo de alzar la voz”, finalizó Hernández.

Nuestro comentario. Ya lo habíamos afirmado hace años en uno de nuestros primeros trabajos sobre el tema. Una vez que se ha deshecho el instituto del matrimonio nada deberá extrañarnos.

Porque en verdad qué sentido tiene que las uniones homosexuales, matrimoniales o concubinarias, sean monógamas? (Alvarez Cozzi, Carlos:  El orden público internacional y las uniones concubinarias. ¿Es posible la validez concomitante en Uruguay de más de un vínculo concubinario constituido en el extranjero? Cita Online: UY/DOC/16/2011)  Ninguno. El “matrimonio” homosexual monógamo es un remedo del verdadero matrimonio, cuyo mismo término alude a la unión de una mujer con un varón. Perdidas las referencias históricas y éticas del instituto por parte de muchas legislaciones, estaba al caer la apertura del vínculo a más de una persona, como es el caso que estamos analizando de Colombia.

Tres hombres unidos en una “trieja”, con contenido afectivo sexual y económico. Esto podrá ser considerado un contrato en algunos Derechos Positivos, pero no hay dudas que no constituye una familia. Así de sencillo y hay que expresarlo claramente.

Carlos Alvarez Cozzi

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO – APARICIÓN DE SANTO DOMINGO SAVIO

APARICIÓN DE SANTO DOMINGO SAVIO

SUEÑO 103.—AÑO DE 1876.

(M. B. Tomo XII. págs. 586-595)

La noche del 22 de diciembre fue memorable en los anales del Oratorio. Se anticiparon un poco las oraciones de la noche. En la sala de visitas de los estudiantes se congregaron también los artesanos y todo el personal de la casa. El día antes, San Juan Bosco había prometido a todos contarles un sueño, pero ocupaciones urgentes le impidieron cumplir su promesa. Es, pues, de imaginar la expectación general. Subió a su cátedra, siendo recibido con entusiastas aplausos, como sucedía siempre que daba las buenas noches a toda la comunidad con aquella solemnidad. Apenas indicó que iba a comenzar a hablar se hizo un silencio profundo. 

La noche que pasé en Lanzo —comenzó diciendo— al llegar la hora del descanso mi imaginación se sintió completamente absorbida por el siguiente sueño. Se trata de un sueño que no tiene relación alguna con los demás. Les he contado ya uno bastante parecido a este durante los ejercicios espirituales, pero o porque no estabais presentes todos vosotros, o porque difiere bastante de aquél, he decidido contarles este. Hay en él cosas muy extrañas. Pero vosotros sabéis que a mis hijos yo siempre les hablo con el corazón abierto; para vosotros yo no tengo secretos. Hagan de él el caso que quieran, pero, como dice el apóstol San Pablo: quod bonum est tenete; si encuentran en este sueño algo que pueda servir de provecho para sus almas, no lo desperdicien. El que no quiera creer en él, que no crea, esto nada importa; pero que ninguno ponga en ridículo las cosas que les voy a decir. Les ruego una vez más que no cuenten lo que les voy a narrar a nadie que no sea de la casa y que mucho menos lo comuniquen por escrito fuera de aquí. A los sueños se les puede dar la importancia que los sueños se merecen y los que no conocen nuestras cosas íntimas, podrían pronunciar un juicio erróneo y dar a las cosas unos apelativos que no les corresponden. No sabéis que sois mis hijos y que yo os digo todo cuanto sé y a veces incluso lo que no sé. (Risas generales). Pero lo que un padre manifiesta a sus hijos para su bien, debe quedar entre padre e hijos y nada más. Y, además, por otra razón. Por lo común, si el sueño se cuenta a los de fuera, o se tergiversan los hechos o se expone lo que menos interesa y de esto se origina siempre algún daño y el mundo despreciaría lo que no debe ser despreciado. 

Es necesario sepáis que ordinariamente los sueños se tienen durmiendo. Ahora bien, la noche del seis de diciembre, mientras estaba en mi habitación sin saber positivamente si estaba leyendo o paseando por la misma, o si estaba en el lecho, comencé a soñar… 

 

De pronto me pareció encontrarme sobre una pequeña prominencia de terreno, al borde de una inmensa llanura cuyos confines no se llegaban a alcanzar con la vista. Aquella planicie se perdía en la inmensidad; era azulada como el mar en plena calma, aunque lo que yo contemplaba no era agua precisamente. 

Parecía como un terso cristal luciente. Bajo mis pies, detrás de mí y a los lados, veía una región a la manera de una playa a orillas del océano. 

Anchos y enormes paseos dividían la llanura en bastísimos jardines de inenarrable belleza, todos repartidos en bosquecillos, prados y parterres de flores, de formas y colores variados. Ninguna de nuestras plantas puede darnos una idea de aquellas otras, aunque guardaban con ellas alguna semejanza. Las hierbas, las flores, los árboles, las frutas eran vistosísimas y de bellísimo aspecto. Las hojas eran de oro, los troncos y ramas de diamante y lo restante hacia juego con esta, riqueza. Imposible contar las diferentes especies, y cada especie y cada flor resplandecía con luz propia. En medio de aquellos jardines y en toda la extensión de la llanura contemplaba yo innumerables edificios de un orden, belleza y armonía, de tal magnificencia y de tan extraordinarias proporciones que para la construcción de uno solo de ellos parecía que no habrían bastado todos los tesoros de la tierra. Al contemplar aquello me decía yo a mí mismo: 

—Si mis jóvenes tuvieran una sola de estas casas, ¡oh, cómo gozarían!, ¡qué felices serían!, ¡con cuánto gusto vivirían en ellas! 

Y así pensaba con sólo ver aquellos palacios por fuera.  

¡Cuál no debería ser su magnificencia interior! 

Mientras contemplaba extasiado tan estupendas maravillas y el ornato de aquellos jardines, hirió mis oídos una música dulcísima y de tan grata armonía que no les podría dar una idea de ella. En su comparación, nada tienen que ver las de Cagliero y Dogliani. Eran cien mil instrumentos que producían cada uno un sonido distinto del otro, mientras todos los sonidos posibles difundían por el aire su sonoridad. A estos se les unían los coros de los cantores. 

Vi entonces una multitud de gentes dispersas por aquellos jardines que se divertía en medio de la mayor alegría. Quién tocaba, quién cantaba. Cada voz, cada nota hacía el efecto de mil instrumentos reunidos, todos diversos entre sí. Al mismo tiempo se oían los diversos grados de la escala armónica, desde el más alto al más bajo que se puede imaginar, pero todos en perfecto acorde. ¡Ah! Para describir esta armonía no bastan las comparaciones humanas. 

En el rostro de aquellos felices moradores del jardín se veía que los cantores no sólo experimentaban extraordinario placer en cantar, sino que al mismo tiempo sentían un inmenso gozo al oír cantar a los demás. Y cuanto más cantaba uno, más se le encendía el deseo de cantar, cuanto más escuchaba, más deseaba escuchar. Su canto era éste: 

Salus, honor, gloria Deo Patri Omnipotentil… Auctor saeculi, qui erat, qui est, qui venturus est judicare vivos et mortuos in saecula saeculorum. 

Mientras escuchaba atónito estas celestes armonías vi aparecer una multitud de jóvenes, muchos de los cuales habían estado en el Oratorio y en algunos otros colegios; a muchos, por consiguiente, los conocía, aunque la mayor parte me era desconocida. Aquella muchedumbre incontable se dirigía hacia mí. A su cabeza venía Domingo Savio, y detrás de él Don Alasonatti, Don Chiala, Don Giulitto y muchos, muchos otros sacerdotes y clérigos, cada uno de ellos al frente de una sección de niños. Entonces me pregunté a mí mismo: —¿Duermo o estoy despierto? 

Y daba palmadas y me tocaba el pecho para cerciorarme de que era realidad cuanto veía. 

Al llegar toda aquella turba delante de mí, se detuvo a una distancia de unos ocho o diez pasos. Entonces brilló un relámpago de luz más viva, cesó la música y siguió un profundo silencio. Aquellos jóvenes estaban inundados de una grandísima alegría que se reflejaba en sus ojos y sus rostros eran como un trasunto de la paz interior que reinaba en sus espíritus. Me miraban con una dulce sonrisa en sus labios y parecía como si quisieran hablar, pero permanecieron en silencio. 

Domingo Savio se adelantó solo, dando unos pasos hacia mí y se detuvo tan cerca de donde yo estaba que si hubiese extendido la mano, ciertamente le habría tocado. Callaba y me miraba también él sonriente. ¡Qué hermoso estaba! Su vestido era realmente singular. Le caía hasta los pies una túnica blanquísima cuajada de diamantes y toda ella tejida de oro. Ceñía su cintura con una amplia faja roja recamada de tal modo de piedras preciosas que las unas casi tocaban a las otras, entrelazándose en un dibujo tan maravilloso que ofrecían una belleza tal de colorido que yo, al contemplarla, me sentía lleno de admiración. Le pendía del cuello un collar de peregrinas flores, no naturales, las hojas parecían de diamantes unidas entre sí sobre tallos de oro y así todo lo demás. Estas flores refulgían con una luz sobrehumana más viva que la del sol, que en aquel instante brillaba en todo su esplendor primaveral, proyectando sus rayos sobre aquel rostro cándido y rubicundo de una manera indescriptible e iluminándolo de tal forma que no era posible distinguir cada uno de sus rasgos. Llevaba sobre la cabeza, Domingo Savio, una corona de rosas; le caía sobre los hombros en ondulantes bucles la hermosa cabellera, dándole un aire tan bello, tan amable, tan encantador, que parecía… parecía ¡un ángel! 

No menos resplandecientes de luz estaban los que le acompañaban. Vestían todos de diversa manera, pero siempre bellísima; más o menos rica; quién de una forma, quién de otra, y cada una de aquellas vestiduras tenía un significado que nadie sabría comprender. Pero todos llevaban la cintura ceñida por una faja roja igual a la que llevaba Domingo Savio. 

Yo seguía contemplando absorto todo aquello y pensaba: 

—¿Qué significa esto?… ¿Cómo he venido a parar a este sitio? 

Y no sabía explicarme dónde me encontraba. 

Fuera de mí, tembloroso por la reverencia que aquello me inspiraba, no me atrevía a decir palabra. También los demás continuaban silenciosos. 

Finalmente, Domingo Savio despegó los labios para decir: — ¿Por qué estás aquí mudo y como anonadado? ¿No eres el hombre que en otro tiempo de nada se amedrentaba? ¿Que arrostraba intrépido las calumnias, las persecuciones, las maquinaciones de los enemigos, y las angustias y los peligros de toda suerte? ¿Dónde está tu valor? ¿Por qué no hablas? 

Y contesté a duras penas, balbuceando las palabras: 

—Yo no sé qué decir… Pero, ¿no eres tú Domingo Savio? 

—Sí, lo soy, ¿ya no me reconoces? 

—¿Y cómo te encuentras aquí?—, añadí confuso. 

Domingo Savio entonces, afectuosamente me dijo: 

—He venido para hablar contigo. ¡Cuántas veces hemos conversado juntos en la tierra! ¿No recuerdas cuánto me amabas, cuántas pruebas de estima y de afecto me diste? ¿Y yo no correspondí acaso a tus desvelos? ¡Qué grande confianza puse en ti! ¿Por qué, pues, temes? ¡Ea! Pregúntame algo. 

Entonces, cobrando un poco de ánimo, le dije: 

—Es que… no sé dónde me encuentro, por eso estoy temblando. 

—Estás en una mansión de felicidad— me respondió Domingo Savio—, en donde se gozan todas las dichas, todas las delicias. —¿Es este, pues, el premio de los justos? —No, por cierto. Aquí no se gozan los bienes eternos, sino sólo, aunque en grado sumo, los temporales. 

—Entonces, ¿todas éstas son cosas naturales? —Sí; aunque embellecidas por el poder de Dios. —¡Y a mi que me parecía que esto era el Paraíso!—, exclamé. —¡No, no, no!, —repuso Domingo Savio—. No hay ojo mortal que pueda ver las bellezas eternas. 

—¿Y estas músicas —seguí preguntando— son las armonías de que gozáis en el Paraíso? 

—¡No, no, ya te he dicho que no! —¿Son armonías naturales? 

—Sí, son sonidos naturales perfeccionados por la omnipotencia de Dios. 

—Y esta luz que sobrepuja a la luz del sol ¿es luz sobrenatural? ¿Es luz del Paraíso? 

—Es luz natural aunque reavivada y perfeccionada por la omnipotencia divina. 

—¿Y no se podría ver un poco de luz sobrenatural? 

— Nadie puede gozar de ella hasta que no llegue a ver a Dios sicut est. El más ínfimo rayo de esa luz quitaría al instante la vida a un hombre, porque no hay fuerzas humanas que la puedan resistir. —¿No puede haber una luz natural más hermosa que esta? —¡Si supieras! Si vieras solamente un rayo de sol, llevado a un grado superior a este, quedarías fuera de ti. 

—¿Y no se puede ver al menos una partícula de esa luz que dices? 

—Sí que se puede ver y tendrás la prueba de lo que digo. Abre los ojos. 

—Ya los tengo abierto— contesté. 

—Pues fíjate bien y mira allá al fondo de ese mar de cristal. Tendí la vista y al mismo tiempo apareció de improviso, en el cielo y a una distancia inmensa, una fugaz centella de luz, sutilísima como un hilo, pero tan brillante, tan penetrante que di un grito que despertó a Don Lemoyne, aquí presente, que dormía en una habitación próxima a la mía. Aquel destello de luz era cien millones de veces más clara que la del sol y su fulgor bastaría para iluminar el universo entero. 

Un instante después abrí los ojos y pregunté a Domingo Savio: 

—¿Qué es esto? ¿Tal vez un rayo divino? Domingo Savio contestó: 

—No es luz sobrenatural, si bien, comparada con la terrestre, le supera mucho en fulgor. No es más que la luz natural elevada a un mayor esplendor por la omnipotencia divina. Y aunque imaginaras una inmensa zona de luz semejante a la centellita que acabas de ver al fondo de esta llanura, rodeando todo el universo, no por eso llegarías a formarte una idea de los esplendores del Paraíso. 

—Y Vosotros, ¿qué gozáis en el Paraíso? 

—¡Ah! Es imposible el querértelo explicar; lo que se goza en el Paraíso no hay mortal alguno que pueda saberlo mientras no abandone esta vida y se reúna con su Creador. Lo único que se puede decir es que se goza de Dios; y esto es todo. 

Entretanto, recobrado ya plenamente de mi primer aturdimiento, contemplaba absorto la hermosura de Domingo Savio cuando le pregunté en el tono de la mayor confianza: 

—¿Por qué llevas ese vestido tan blanco y reluciente? 

Calló Domingo, sin dar muestras de querer contestar a mi pregunta y el coro comenzó a cantar armoniosamente acompañado de todos los instrumentos: 

Ipsi habuerunt lumbos praecinctos et dealbaverunt stolas suas in sanguine Agni. 

Cuando cesó el canto volví a preguntar: 

—¿Y por qué llevas a la cintura esa faja de color rojo? Tampoco esta vez quiso Domingo Savio responder a mi pregunta y mientras hacía un gesto como de rehusar la contestación, Don Alasonatti cantó solo: 

—Vírgenes enim sunt, et sequuntur Agnum, quocumque fuerit. 

Comprendí entonces que la faja de color de sangre, era símbolo de los grandes sacrificios hechos, de los violentos esfuerzos y casi del martirio sufrido por conservar la virtud de la pureza; y que, para mantenerse casto en la presencia del Señor, hubiera estado pronto a dar la vida, si las circunstancias así lo hubiesen exigido; y que al mismo tiempo simbolizaba las penitencias que libran al alma de la mancha de la culpa. La blancura y esplendor de la túnica representaban la conservación de la inocencia bautismal. 

Yo, entretanto, atraído por aquellos cantos y al contemplar todas aquellas falanges de jóvenes celestiales que seguían a Domingo Savio, pregunté a éste: 

—¿Y quiénes son ésos que te siguen? 

Y dirigiéndome a ellos les dije:

—¿Cómo es que tienen ese aspecto tan refulgente? 

Domingo Savio continuó callado mientras todos aquellos jóvenes comenzaron a cantar: 

—Hi sunt sicut Angelí Dei in coelo. 

Por mi parte me di cuenta de que Domingo gozaba de cierta preeminencia entre los demás, que se mantenían a respetuosa distancia detrás de él, como a unos diez pasos; por eso le dije: 

—Dime, Domingo, siendo tú el más joven de los que veo aquí y de los que han muerto en nuestras casas, ¿por qué vas delante de ellos y les precedes? ¿Por qué eres tú quien hablas, mientras ellos callan? 

—Yo soy el más viejo de todos—me contestó. 

—No—le repliqué—, muchos te aventajan en edad. 

—Yo soy el más antiguo del Oratorio—replicó Domingo—porque he sido el primero en dejar el mundo para ir a la otra vida. Además: Legatione Dei fungor. 

Esta respuesta me indicaba el motivo de la visión. Domingo Savio hacía las veces del embajador de Dios. 

—Entonces —le dije— hablemos de lo que en este instante más me importa. 

—Sí y pregúntame pronto lo que deseas saber. Las horas pasan y se podría acabar el tiempo que se me ha concedido para hablarte y después no me verías más. 

—Según parece ¿tienes algún asunto de importancia que comunicarme? 

—¿Qué puedo decirte yo, mísera criatura?, —dijo humildemente Domingo Savio—. He recibido de lo alto la misión de hablarte y por eso he venido. 

—Entonces —exclamé— háblame del pasado, del presente y del porvenir de nuestro Oratorio. Háblame de mis queridos hijos, háblame de mi Congregación. 

—Respecto a ésta tendría muchas que comunicarte, 

—Cuéntame, pues, lo que sabes: el pasado… 

—El pasado recae todo sobré ti. 

—¿He cometido alguna falta? 

—En cuanto al pasado te he de decir que tu Congregación ha hecho ya mucho bien. ¿Ves allá abajo aquel número incontable de jóvenes? 

—Sí que los veo. ¡Cuántos son! ¡Qué felicidad se refleja! en sus rostros! 

—Observa lo que está escrito a la entrada del jardín. 

—Ya lo veo. Dice: «Jardín Salesiano». 

—Pues bien—prosiguió Domingo—; todos ésos han sido Salesianos o fueron educados por ti o han sido salvados por ti, o por tus sacerdotes o clérigos o por otros que encaminaste por la vía de la vocación. Cuéntalos si puedes. Su número, empero, sería cien millones de veces mayor si mayor hubiera sido tu fe y confianza en el Señor. 

Lancé un suspiro, sin saber qué responder al escuchar semejante reproche; sin embargo, me dije para mis adentros: En lo sucesivo procuraré tener más fe y más confianza en la Providencia. Después añadí: 

—¿Y el presente, qué me dices del presente? 

Domingo Savio me presentó un magnífico ramillete que tenía en la mano. Había en él rosas, violetas, girasoles, gencianas, lirios, siemprevivas, y entre las flores, espigas de trigo. Me lo ofreció diciéndome: 

—¡Mira! 

—Ya veo, pero no entiendo lo que me quieres decir. 

—Entrega este ramillete a tus hijos, para que puedan ofrecérselo al Señor cuando llegue el momento; procura que todos lo tengan, que a ninguno le falte ni se lo deje arrebatar. Ten la seguridad de que si lo conservan, esto será suficiente para que se sientan felices. 

—Pero ¿qué significa este ramillete de flores? 

—Consulta la Teología; ella te lo dirá y te dará la explicación.

—La Teología la he estudiado, pero no sabría encontrar en ella el significado del ramo que me ofreces. 

—Pues estás obligado a saber todo esto. 

—Vamos; calma mi ansiedad; explícamelo. 

—¿Ves estas flores? Representan las virtudes que más agradan al Señor. 

—¿Y cuáles son? 

—La rosa es símbolo de la caridad; la violeta, de la humildad; el girasol, de la obediencia; la genciana, de la penitencia y de la mortificación; las espigas, de la Comunión frecuente; el lirio simboliza la bella virtud de la cual está escrito: Erunt sicut Angelí Dei in cáelo: la castidad. La siempreviva quiere indicar que estas virtudes han de ser perennes, simbolizando la perseverancia. 

—Bien, Domingo, tú que durante tu vida practicaste todas estas virtudes, dime: ¿qué fue lo que más te consoló a la hora de la muerte? 

—¿Qué crees tú que pudo ser?:—, contestó Domingo Savio. 

—¿Fue tal vez el haber conservado la bella virtud de la pureza? 

—No, eso solo, no. 

—¿Quizás la tranquilidad de conciencia? 

—Cosa buena es esa, pero no la mejor. 

—¿Acaso fue la esperanza del Paraíso? 

—Tampoco. 

—Pues ¿qué entonces? ¿El haber hecho muchas buenas obras? 

—¡No,no! 

—¿Cuál fue, pues, tu mayor consuelo en aquella última hora?—, le insistí confuso y suplicante, al ver que no lograba adivinarlo. 

—Lo que más me confortó en el trance de la muerte fue la asistencia de la potente y bondadosa Madre de Dios. Dilo a tus hijos; que no se olviden de invocarla en todos los momentos de la vida. Pero… habla pronto, si quieres que te responda. 

—En cuanto al porvenir, ¿qué me dices? 

—Que el año venidero de 1877 tendrás que sufrir un gran dolor, seis hijos de los que te son más queridos serán llamados por Dios a la eternidad. Pero consuélate, pues han de ser trasplantados del erial de este mundo a los jardines del Paraíso. No temas: serán coronados. El Señor te ayudará y te mandará otros hijos igualmente buenos. 

—¡Paciencia!, —exclamé—. ¿Y por lo que se refiere a la Congregación? 

—Por lo que respecta a la Congregación has de saber que Dios le prepara grandes acontecimientos. El año venidero surgirá para ella una aurora de gloria tan espléndida que iluminará cual relámpago los cuatro ángulos del orbe, de Oriente al Ocaso y del Mediodía al Septentrión: una gran gloria le está reservada. Tú debes procurar que el carro en el que va el Señor no sea por los tuyos apartado de sus directrices ni de su sendero. Si tus sacerdotes lo conducen bien y saben hacerse dignos de la alta misión que se les ha confiado, el porvenir será espléndido e infinitas las personas que se salvarán, a condición empero de que tus hijos sean devotos de la Santísima Virgen y conserven la virtud de la castidad, que tan grata es a los ojos de Dios, cuantos viven en tu casa. 

—Ahora desearía que me dijeses algo sobre la Iglesia en general. 

—Los destinos de la Iglesia están en manos del Creador. Lo que ha determinado en sus infinitos decretos, no lo puedo revelar. Tales arcanos se los reserva El exclusivamente para sí y de ellos no participa ninguno de los espíritus creados. 

—¿Y Pío IX? 

—Lo único que puedo decirte es que el Pastor de la Iglesia tendrá que sostener aún duras batallas sobre esta tierra. Pocas son las que le quedan por vencer. Dentro de poco será arrebatado de su trono y el Señor le dará la merecida merced. Lo demás ya es sabido de todos: la Iglesia no puede perecer… ¿Tienes aún algo más que preguntar? 

—Y de mí, ¿qué me dices de mí? 

—¡Oh, si supieras por cuántas vicisitudes tendrás todavía que pasar! Pero date prisa, pues apenas me queda tiempo para hablar contigo—. Entonces extendí anhelante las manos para tocar a aquel mi querido hijo, pero sus manos parecían inmateriales y nada pude asir. 

—¿Qué haces, loquillo?—, me dijo Domingo sonriendo. —Es que temo que te vayas —exclamé—. ¿No estás aquí con el cuerpo? 

—Con el cuerpo no; lo recobraré un día. —¿Y qué es, pues, este tu parecido? Yo veo en ti la fisonomía de Domingo Savio. —

Mira: cuando por permisión divina se les aparece algún alma separada del cuerpo, presenta a su vista la forma exterior del cuerpo al que en vida estuvo unido con todos sus rasgos exteriores, si bien grandemente embellecidos y así los conserva mientras con él no vuelva a reunirse en el día del juicio universal. Entonces se lo llevara consigo al Paraíso. Por eso te parece que tengo manos, pies y cabeza; en cambio no puedes tocarme porque soy espíritu puro. Esta es sólo una forma externa por la que me puedes conocer. 

Comprendo —contesté—; pero escucha. Una palabra más. ¿Mis jóvenes están todos en el recto camino de la salvación? Dime alguna cosa para que pueda dirigirlos con acierto.

—Los hijos que la Divina Providencia te ha confiado pueden dividirse en tres clases. ¿Ves estas tres listas? Y me entregó una. —¡Examínala! 

Observé la primera; estaba encabezada por la palabra: Invulnerati y contenía los nombres de aquellos a quienes el demonio no había podido herir: los que no habían mancillado su inocencia con culpa alguna. Eran muchos y los vi a todos. A muchos de ellos los conocía, a otros no los había visto nunca y seguramente vendrán al Oratorio en años sucesivos. Marchaban rectamente por un estrecho sendero, a pesar de que eran el blanco de las flechas, sablazos y lanzadas que por todas partes les llovían. Dichas armas formaban como un seto a ambos lados del camino y los hostigaban y molestaban sin herirlos. Entonces Domingo me dio la segunda lista, cuyo título era: Vulnerati, esto es, los que habían estado en desgracia de Dios; pero una vez puestos en pie, ya se habían curado de sus heridas arrepintiéndose y confesándose. Eran más numerosos que los primeros y habían sido heridos en el sendero de su vida por los enemigos que le asediaban durante el viaje. Leí la lista y los vi a todos. Muchos marchaban encorvados y desalentados. 

Domingo tenía aun en la mano la tercera lista. Era su epígrafe. Lassati in via iniquitatis y contenía los nombres de los que estaban en desgracia de Dios. Estaba yo impaciente por conocer aquel secreto; por lo que extendí la mano, pero Domingo me interrumpió con presteza: 

—No; aguarda un momento y escucha. Si abres esta hoja saldrá dé ella un hedor tal, que ni tú ni yo lo podríamos resistir. Los ángeles tienen que retirarse asqueados y horrorizados, y el mismo Espíritu Santo siente náuseas ante la horrible hediondez del pecado. 

—¿Y cómo puede ser eso —le interrumpí— siendo Dios y los ángeles impasibles? ¿Cómo pueden sentir el hedor de la materia? 

—Sí; porque cuanto mejores y más puras son las criaturas, tanto más se asemejan a los espíritus celestiales; y por el contrario, cuanto peor y más deshonesto y soez es uno, tanto más se aleja de Dios y de sus Ángeles, quienes a su vez se apartan del pecador convertido en objeto de náusea y de repulsión. 

Entonces me dio la tercera lista. 

—Tómala —me dijo—, ábrela y aprovéchate de ella en bien de tus hijos; pero no te olvides del ramillete que te he dado: que todos los tengan y conserven. 

Dicho esto y después de entregarme la lista, retiróse en medio de sus compañeros como en actitud de marcha. 

Abrí entonces la lista; no vi nombre alguno, pero al instante se me presentaron de golpe todos los individuos en ella escritos, como si en realidad estuviera contemplando sus personas. ¡Con cuánta amargura los observé! A la mayor parte de ellos los conocía; pertenecen al Oratorio y a otros Colegios. ¡Cuántos de ellos parecen buenos, e incluso los mejores de entre los compañeros, y, sin embargo, no lo son! Mas apenas abrí la lista, esparcióse en derredor de mí un hedor tan insoportable, que al punto me vi aquejado de acerbísimos dolores de cabeza y de unas ansias tales de vomitar que creía morirme. 

Entretanto oscurecióse el aire; desapareció la visión y nada más vi de tan hermoso espectáculo; al mismo tiempo un rayo iluminó la estancia y un trueno retumbó en el espacio, tan fuerte y terrible que me desperté sobresaltado. 

Aquel hedor penetró en las paredes, infiltrándose en mis vestidos, de tal forma que muchos días después aún parecía percibir aquella pestilencia. Ahora mismo, con sólo recordarlo, me vienen náuseas, me siento como ahogado y se me revuelve el estómago. 

En Lanzo, donde me encontraba, comencé a preguntar a unos y a otros; hablé con varios y pude cerciorarme de que el sueño no me había engañado. 

Es, pues, una gracia del Señor, que me ha dado a conocer el estado del alma de cada uno de vosotros; pero de esto me guardaré de decir nada en público. Ahora no me queda más que augurarles buenas noches. 

El ver en el sueño —continúa Don Lemoyne— que eran considerados como malos ciertos jóvenes que pasaban en la casa por los mejores, hizo sospechar a Juan Don Bosco que se trataba de una ilusión. He aquí el motivo por el cual había llamado precedentemente a algunos ad audiendum verbum: quería asegurarse bien sobre la naturaleza del sueño. Por el mismo motivo retrasó en quince días su relato. Cuando tuvo la seguridad de que la cosa procedía de lo alto, habló. El tiempo vendría a confirmar la realidad de otras muchas cosas que vio en el mismo y que llegaron a cumplirse. 

La primera predicción, la más importante, se refería al número de sus queridos hijos que morirían en 1877, divididos en dos grupos: seis más dos. En la actualidad los registros del Oratorio ofrecen la cruz, señal tradicional de defunción junto a los nombres de seis jóvenes y de dos clérigos. Estaba al frente de la comisaría de seguridad pública en el distrito Dora un señor que tenía algunos conocidos en el Oratorio. Este tal oyó el sueño y le impresionó el vaticinio de las ocho muertes. Estuvo atento todo el 1877, para comprobar la realidad del mismo. Al enterarse del último caso de muerte, que tuvo lugar precisamente el último día del año dijo adiós al mundo, se hizo salesiano y trabajó mucho no sólo en Italia, sino también en América. Fue Don Ángel Piccono de imperecedera memoria. 

La segunda predicción anunciaba una aurora esplendorosa para la Sociedad Salesiana en 1877, que iluminaría los cuatro ángulos del mundo; en efecto, aquel año apareció en el horizonte de la Iglesia la Asociación de los Cooperadores Salesianos y comenzó a publicarse el Boletín Salesiano, dos instituciones que debían llevar de un extremo a otro de la tierra el conocimiento y la práctica del espíritu de San Juan Don Bosco. 

La tercera predicción se refería al fin próximo del Papa Pío IX, que, en efecto, murió catorce meses después del sueño. 

La última predicción fue muy amarga para el siervo de Dios: “¡Oh, si supieses cuántas dificultades tienes aún que vencer!” 

Y en efecto, en el resto de su vida, que duró aún once años y dos meses, luchas y fatigas y sacrificios se sucedieron sin tregua hasta el fin de su existencia.

Los Sueños de San Juan Bosco

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

CLÉRIGOS SACRÍLEGOS

El que comete pecado, ése es del diablo, porque el diablo desde el principio peca.  1 Jn. 3, 7.

Queridos hermanos, tema doloroso, triste y angustioso el de los clérigos sacrílegos, pues no hablamos de casos aislados, sino de una verdadera legión. Si el pecado en sí  es grave y de consecuencias eternas para el alma, si el pecado rasga el cuerpo místico de  Cristo, si rompe a girones el virginal manto de  la Santísima Virgen, que no hará el pecado de los clérigos. ¡Qué horror el pecado de sacrilegio de un sacerdote! Es obra del diablo, y prueba inequívoca de su existencia y presencia.

El sacrilegio evidencia de forma excepcional y clara la presencia del demonio en la Iglesia, su temporal imperio, y dominio sobre tantos ordenados. ¡Pobres pecadores! Eran las palabras de la Virgen de Fátima mientras mostraba la visión del infierno y de los condenados a los niños. Siempre se combatió en la Iglesia de forma expedita este tipo de horroroso pecado. Se aplicaron severas penas disciplinares, verdadera medicina espiritual para el alma del condenado, penas que en ocasiones sirvieron para el arrepentimiento del pecador y su reconciliación con Dios. Ahora asistimos a un verdadero avance del sacrilegio en la Iglesia sin que haya respuesta alguna por quienes han de cuidar por la ortodoxia de la fe.

El sacrilegio ha tomada carta de naturaleza en la Iglesia que peregrina en la tierra, esta Iglesia que parece quiere separarse cada vez más de la Iglesia celestial, a la que ya no mira como modelo de perfección y en la que ya no quiere mirarse, sino que la contempla como una realidad no alcanzable ni imitable, una realidad desligada de la realidad temporal. Porque la Iglesia temporal se aferra al mundo, a lo palpable, material, a lo placentero de lo que nos rodea, ofreciendo ese futuro temporal al hombre; ese hombre que busca y quiere su particular cielo en la tierra con sus diversiones, placeres y ocupaciones. Ese hombre que no aspira más que su felicidad aquí abajo.

¿Galileos qué hacéis mirando al cieloEl que se ha marchado vendrá; sí, vendrá a juzgar al mundo, vendrá a juzgar a aquellos que le conocieron, a los que no quisieron conocerle, y a los que nunca pudieron conocerlo. Pero los clérigos sacrílegos no miran al Cielo, sino al suelo. Su mirada, su corazón, su alma está en la tierra, en el polvo, en el fango, en la ciénaga de sus pecados. Y están a gusto y tranquilos porque nadie les amonesta, sino que, por el contrario, se unen a ellos, animándose unos a otros en su sacrilegio. ¡Ay del día  del juicio! ¡Si Dios le permitiera, aquí y ahora,  sentir en su alma el escalofrío indescriptible e inenarrable de una pequeña prueba de lo que será su juicio tras la muerte! Bastaría y sería suficiente para el más profundo y amargo arrepentimiento. Pero la mayoría no tendrán tan inmensa gracia, porque tienen la tradición, el magisterio y la fe que hablan claramente de este pecado, y no quieren creer.

Los clérigos sacrílegos se atreven a entrar al altar de Dios, a ofenderlo despiadadamente, inmisericorde, manchan con su sola presencia el lugar santo por excelencia de la Iglesia, el altar del Sacrificio. Han tomado el lugar de Dios para su perpetrar su pecado, se revisten con las vestiduras sagradas para denigrarlas, hacen del santo sacrificio un verdadero triunfo del mismo diablo. Es el mismo satanás que se reviste con las castas y puras vestimentas sacerdotales. Es el diablo quien sube al altar de Dios. ¡Y yo no puedo hacer nada! Nada soy, ninguna autoridad tengo, nadie me escucha, ni en nadie influyo. Tengo que ver como a mi Dios y Señor estos sacrílegos sacerdotes le flagelan, escupen y crucifican, y no puedo evitarlo.

Sólo me queda introducirme en el Sagrado Corazón de Jesús, y desde allí intentar reparar y consolar su amargado Corazón, atravesado una y otra vez por la lanza de los clérigos sacrílegos. Pobre Inmaculado Corazón de María rodeado de espinas, sangrando al ver cómo al Hijo de sus entrañas lo crucifican sus propios  hijos predilectos, esos sacerdotes que un día eligieron ser otro Cristo. Ya olvidaron su vocación, su misión, ya dejaron de desear la vida eterna, la salvación de su alma y las de los que les siguen. ¡Pobres ovejas que van al desfiladero!

Esos sacrílegos, sacerdotes y jerarquía eclesiástica, no son lo que aparentan. No. Aparentan sacerdotes u Obispos, pero tras sus prendas sacerdotales están cubiertos de pies a cabeza de la costra de sus propias heces que se ha solidificado. Su cuerpo entero, como su corazón, está cubierto de esta pestilente capa, de este hedor insoportable que desprenden de todo su ser empecatado. Son los clérigos sacrílegos cuyo hedor les precede e indica que por allí vienen. Es el hedor de su pecado, que sólo pueden oler los que llenos de santo temor de Dios quieren ser fieles a su santo ministerio sacerdotal, en perfectísima pureza, castidad perpetua y crucificados con nuestro Señor Jesucristo; los que viven su sacerdocio en, desde y por el Calvario, para la gloria de Dios, santificación de su Iglesia y salvación de las almas. Pero los que viven acobardados y retraídos en su ministerio sacerdotal, no son capaces de darse cuenta de tal hedor, no son sacerdotes sacrílegos, pero si en algún momento las circunstancias y la obediencia -falsa-  les obligara, no dudarían en serlo.

Los fieles sacerdotes son los que sintiéndose indignos, y con profunda humildad, tienen el Cuerpo de Cristo en sus manos para, con temor y temblor,  ofrecerlo al Padre Eterno en el Santo Sacrificio de la Misa. Es el Cuerpo de Cristo que jamás expondrán a que sea profanado por nadie, porque serán juzgados por ello severamente y merecidamente. No puede haber castigo más merecido que el que recaiga sobre un sacerdote que no ha cuidado  de la santidad del Cuerpo de Cristo. Son los sacerdotes  que no permiten que se profane el Cuerpo de Cristo en su presencia, porque han empeñado su propia vida en ello, porque su sacerdocio depende de su fidelidad integra al Sumo y Eterno Sacerdote, y su infidelidad sería su muerte espiritual.

El sacrilegio avanza, se hace presente cada vez más  en la Iglesia; los clérigos sacrílegos aumentan, y un estruendoso silencio de connivencia  les acompaña, tratando dar carta de naturaleza a su  infame pecado. ¿Dónde está la autoridad? Hace tiempo que quedó deformada y debilitada, era necesario para que llegara este momento.

¿Qué puedo hacer? Reparar. Alejarme del hedor de los sacrílegos. Fidelidad integra al depósito de la fe recibido. Y a semejanza y ejemplo de los santos niños de Fátima, Francisco y Jacinta, orar, hacer sacrificios y penitencias por los pecadores, y para consolar el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. ¡Pobres pecadores!

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario

LA EROTIZACIÓN DE LA INFANCIA

La ropa es para cubrir, no para sugerir.

Se que mucho de lo que voy a decir aquí va a chirriar a muchos padres dado que seguro afecta a familiares muy cercanos, y en eso nos ciega muchas veces el cariño y nuestra propia culpa. Lo digo con toda la honestidad del mundo porque es lo que veo y es la pura verdad, y creo que por caridad cristiana alguien tiene que decirlo para rectificar comportamientos necesarios para la salvación. Cuando uno ve una enfermedad contagiosa hace un flaco favor callando la situación.

La Virgen de Fátima advirtió a Jacinta: “Más almas se van al infierno por pecados de la carne que por cualquier otra razón. Se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a Mi Hijo. Las personas que sirven a Dios no deberán seguir las modas. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor es siempre el mismo”.

Hoy, desgraciadamente vemos como esto se ha hecho realidad hace ya bastantes años con unas modas que siempre tienen por objeto la erotización de la mujer, con ropas muy ajustadas a su cuerpo tratando de destacar sus partes más voluptuosas.

El insigne padre Cansino decía: “Hay algunas modas de vestidos que parece se han hecho más para vender los cuerpos que no para cubrirlos. No acabo de entender qué reservan para los ojos de un casto esposo, cuando han llevado por todos los mercados las partes recatadas de sus cuerpos tan descubiertas, que parece están prontas a darlas al que dé más”.

Esto es lo contrario a lo que tradicionalmente se ha llamado siempre modestia y recato, que es la virtud de vestir, moverse y comportarse decentemente mirando siempre por la pureza y la honestidad moral.

Yendo la degeneración moral a un grado más, hace unos años acá hemos visto como, después de haber erotizado por completo la moda adulta, ahora se pretende también erotizar a la infancia. Basta darse un paseo por la puerta de cualquier instituto o colegio para ver que, como borregas en masa, la inmensa mayoría de chicas van con lo que llaman leggings (mallas), pantalones cortos casi a la altura de las nalgas, camisetas insinuantes y  otro tipo de prendas siempre con el mismo objeto: mostrar e insinuar a modo de pequeñas lolitas. Tengan o no esa intención la realidad objetiva vista por terceros es esa, y hoy precisamente los “terceros” que abundan no son precisamente personas castas, puras y limpias. Y eso por no hablar de las playas…

En concreto sobre los leggings, para el que no lo sepa, es una prenda que a mi modo de ver es lo más parecido a ir desnuda de cintura hacia abajo, porque no deja un sólo milímetro a la imaginación, marcando hasta el último contorno del cuerpo, al punto que en muchos casos puede hacer dudar incluso que la persona lleve ropa interior, y esto, que ya es triste en una mujer adulta, y ridículo en una anciana -que las hay-, es sencillamente moralmente estremecedor  verlo en una niña que debería ser la flor de la pureza. Muchas veces me pregunto cómo esas niñas no sienten vergüenza y un mínimo de pudor por ir marcando su cuerpo de esa forma ante los demás. Y como esos padres no sienten lo mismo por ver a su hija exhibirse así, debo ser muy “antiguo” la verdad, pero no cabe en mi cabeza esto.

Todo ello fomentado por multitud de series televisivas impropias para esas edades que las educan en la frivolidad, con la permisividad y aquiescencia de los padres, los cuales no tienen nada que decir ya que “todas van así”, “todas lo hacen”,  y como “todas van así”, pues está bien, dado que la “moral” cuando se quita la referencia a Dios pasar a ser una mera opinión de lo que mayoritariamente piensan o hacen los demás… lo cual dicho sea de paso es de todo menos moral.

Resulta paradójico que en la época donde parece haber una obsesión por la igualdad de la mujer y que se la valore no como un “objeto”, ella misma se dedique contradictoriamente a promocionarse como un objeto “sensual”, que es la antítesis de ser valorada por lo que vale y no por su “cuerpo”.

Esta perversión de los menores es fomentada por las propias familias, que les ríen, silban y aplauden cuando visten sensuales. No me cabe duda que la mayoría de niñas no tienen una intención sexual tan acentuada en esas edades, pero sí es claro están siendo educadas por y hacia el desastre moral. Tengamos en cuenta que cuando alguien quiere ir exhibiendo sensualidad, está convirtiéndose en elemento de pecado para otros, de cuyos pecados con la mirada y el pensamiento se hace esa mujer responsable –sin quitar por supuesto responsabilidad al ejecutor-. No olvidemos que hoy día, con la masificación de niños con móviles, desde los 10 años, o incluso antes, están ya viendo muchos pornografía, pues van con un gigantesco kiosco de aberraciones en el bolsillo, por lo que la impureza en la mente y las miradas ha bajado de edad de inicio alarmantemente.

Por todo esto dijo aquel insigne misionero, el padre Gavarri, que “un sin número de mujeres bajarán al infierno” por vestir inmoralmente, incluyendo todos aquellos que lo han consentido. No olvide usted papá y mamá lo que decía el Santo Cura de Ars: su hijo tendrá que dar cuenta ante Dios de sus pecados, pero ustedes también tendrán que dar cuenta ante Dios de los pecados que cometan sus hijos por la falta de educación que les den y les consientan.

Por último, y por concluir, un reto a su memoria ¿recuerdan la última vez que han oído en una Iglesia hablar de la pureza, la modestia, el recato, la virginidad?  Mi memoria no da para tanto.

 

Publicado en Artículos | Deja un comentario